Camino del Norte a pie: día 1, de Irún a Orio (12/06/2021)

A las 6:00 de la mañana estoy preparado para iniciar este nuevo Camino en la puerta de una cafetería del centro de Irún que, teóricamente, debería abrir a esta hora, sólo para descubrir que los horarios en Internet deben estar mal y está cerrada a cal y canto. Así que doy una pequeña vuelta por Irún hasta que preguntando a unos barrenderos consigo encontrar por fin un bar abierto en el que desayunar. Con las pilas por fin cargadas me pongo en marcha para enseguida abandonar la ciudad y entrar en Hondarribia, aunque la ruta no llega a ir al centro de esta bonita población.

Una vez se deja atrás la zona urbana el paisaje empieza a ser típicamente vasco y aparecen los primeros caseríos.

Combinando senderos y carreteras rurales, a veces asfaltadas y a veces de tierra, se inicia una pequeña ascensión de unos 4 km hasta el Santuario de Guadalupe. Antes a medio camino se pasa por la ermita de Santiagotxo y a medida que se sube se puede ver a nuestras espaldas una preciosa panorámica de la bahía de Txinngudi con Irún y Hondarribia en un lado y Hendaya en el otro.

En este tramo me he encontrado con el primer peregrino: ha empezado en Irún como yo y es de Getafe. Conversamos brevemente en junto al Santuario de Guadalupe y sigo mi camino. Desde aquí se inicia una larga travesía por una pista forestal por la ladera del monte Jaizkibel. El paisaje es muy bonito, avanzando constantemente entre bosques de robles, pinos y castaños.

La larga travesía por la sierra, siempre por el flanco sur, el del interior, termina con un brusco descenso por caminos pavimentados hasta alcanzar el nivel del mar en la ría de Pasaia en la que en una orilla está el pueblo de Pasai Donibane y enfrente, en la opuesta, está Pasai San Pedro.

El primer núcleo al que llego, Pasai Donibane, es muy bonito, especialmente su pintoresca plaza de Santiago, donde se alza el ayuntamiento entre fachadas coloridas.

Una barca cruza la ría entre los dos núcleos y, ya en el otro lado, recorro Pasai San Pedro hasta encontrar un bar donde desayunar mi primer pincho de tortilla de este camino.

Desde Pasai San Pedro toca remontar por la vertiente contrario todo lo que antes hemos bajado para llegar al nivel de la ría. Se empieza con una subida rompedora hasta llegar a las cercanías del faro de la Plata y a partir de aquí la pendiente se suaviza y por un bonito sendero se recorre la ladera del monte Ulía que llega hasta prácticamente la ciudad de San Sebastián. En este caso vamos por la vertiente del mar con lo cual tenemos vistas espectaculares de la costa.

En este tramo coincido con Calixte, un francés que lleva recorridos 1.500 km desde que salío de París hace un mes y medio. Cuando llegue a Santiago llevará andados… ¡2.300 km! Seguimos juntos la travesía del Monte Ulía hasta que por fin vemos Donostia a nuestros pies, adonde descendemos rápidamente.

Una vez en la ciudad bordeamos la playa de Zurriola hasta cruzar el río Urumea junto al Kursaal. Desde el puente el Camino de Santiago sigue recto hacia el ayuntamiento, pero nosotros nos desvíamos momentáneamente a la derecha para entrar en el Casco Viejo y dar una rápida vuelta por sus calles.

Pasamos por la plaza de la Constitución y por las calles repletas de bares de los alrededores.

Porque nuestro objetivo no era sólo turístico sino gastronómico, y en uno de los muchísimos locales del Casco Viejo paramos a comer unos pintxos.

El Camino prosigue bordeando toda la bahía de la Concha hasta el final. Al pasar por la playa de Ondarreta nos separamos, ya que Calixte quiere bañarse en el mar, que ve por primera vez desde que empezó a andar hace un mes y medio. Yo continúo, aunque volveremos a coincidir en el albergue al final de la etapa.

Desde el extremo de la bahía de la Concha opuesto a por donde hemos llegado se abandona la ciudad ascendiendo el monte Igueldo a través de una combinación de senderos, calles de urbanizaciones y caminos rurales asfaltados. Una vez en lo alto se circula por una tranquila zona rural bordeando la montaña por el lado del mar durante varios kilómetros, casi todos por carreteritas asfaltadas. Los caseríos rodeados de verde con las vacas pastando hasta la orilla del mar crean una imagen idílica aunque ahora hace mucho calor y con el cansancio acumulado se hace un poco duro.

Los últimos kilómetros antes de Orio se abandona el asfalto para recorrer algunos senderos mucho más interesantes, además de proporcionar un poco de sombra.

Poco antes de llegar a Orio paso los primeros viñedos de dónde se obtiene la materia prima para la elaboración del Txakolí. Una última rampa muy pronunciada me lleva a la ermita de San Martín desde donde se desciende a la población.

Y por fin llego a Orio, donde me alojo en el magnífico albergue San Martín, uno de los más emblemáticos de todo el Camino del Norte gracias a cómo se desviven Rosa y su sobrina por los peregrinos y “culpable” de que me haya “cascado” una etapa de más de 40 km para no perderme el dormir aquí. Ha valido la pena.

Balance del día: 44,6 km con 1.123 m de desnivel positivo acumulado

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