2018_Camino Natural del Ebro BTT

El GR99 o Camino Natural del Ebro es un sendero de gran recorrido que va siguiendo el curso del río desde su nacimiento en Fontibre (Cantabria) hasta su desembocadura en el Delta, en Tarragona. Forma parte de la red de caminos naturales que el Ministerio de Medio Ambiente, en colaboración con las comunidades autónomas y las federaciones de montaña, está señalizando desde 2004 aprovechando vías de tren en desuso, senderos, caminos agrícolas, vías pecuarias, caminos de sirga, canales, etc., para crear recorridos a pie por zonas de interés natural y paisajístico. La red suma ya cerca de 10.000 km, siendo los Caminos Naturales que siguen los grandes ríos los que permiten un recorrido continuo más largo.

Yo he decidido recorrerlo en bicicleta de montaña así que hoy he volado a Santander, desde el aeropuerto he caminado hasta la estación de cercanías de Maliaño, a unos 2 km, he tomado el tren hasta Reinosa y desde allí un taxi hasta Fontibre. Muchos transportes pero en realidad he salido de Barcelona a las cuatro de la tarde y sobre las 20.30 ya estaba en la Posada Fontibre, donde me alojaré esta noche. La bicicleta la envié por mensajero a la posada hace unos días así que al llegar he tenido que montarla y dejarla preparada para mañana.

Gran parte del curso del Ebro está sufriendo importantes crecidas de caudal estos días, llegando a haber desbordamientos. Lo peor está a partir de Tudela y va descendiendo. Se prevé, por ejemplo, que el caudal máximo pasará por Zaragoza el domingo. Yo tardaré casi una semana en pasar por ahí, así que no espero encontrarme los desbordamientos. Sin embargo, lo peor para mi es el barro, que puede dificultar muchísimo el avance e incluso hacer impracticables muchos caminos. Pero la suerte está echada, ya estoy aquí y ya veré sobre la marcha lo que encuentro.

Y nada mas, ¡ya estoy esperando empezar mañana!

Día 1: de Fontibre a Polientes (14/04/2018)

Empiezo junto al nacimiento oficial del río en Fontibre, presidido por una pequeña estatua de la Virgen del Pilar. El día ha amanecido despejado y, en principio, no se prevén lluvias.

Unos kilómetros por un carril bici paralelo a la carretera conectan Fontibre con Reinosa, único municipio de una cierta importancia que atravesaré hoy.

El siguiente pueblo es Bolmir y, tras cruzarlo, se inicia uno de los platos fuertes del día, el ascenso a la cumbre de El Cotío, de 1163 m.

Se empieza subiendo entre pastos de montaña, a veces por pistas o a veces cruzando directamente los prados. El paisaje es precioso.

Mas arriba empiezan las complicaciones cuando el sendero se convierte en un barrizal. El camino ya es complicado de por si, y con el fango se hace prácticamente impracticable en muchos tramos. He tenido que empujar la bici durante muchos metros y la ascensión se hacía interminable.

La compensación a tanto esfuerzo es la vista, que va mejorando a medida que se asciende, con el Embalse del Ebro a mis pies. Algunos tramos secos permiten avanzar un poco mas deprisa pero los últimos dos kilómetros son demoledores. A lo lejos se ve el aerogenerador enclavado en la cumbre, al que parece que no vaya a llegar nunca.

Y, por fin, la cumbre de El Cotío. El panorama que se contempla es impresionante, por un lado el Embalse del Ebro y por otro las cumbres nevadas de los montes cántabros. He llegado con la lengua fuera pero ha valido la pena.

¡Espectacular!

La cumbre no es un punto, es mas bien un pequeño altiplano y el GR continúa recorriéndolo hasta que se termina y empieza el descenso por una pista forestal embarrada hasta un pequeño pueblo llamado Arroyo.

Entre Arroyo y el siguiente pueblo, Bustasur, se pasa por un tramo que me ha dejado destrozado. Hay que descender por un cortafuegos -literalmente- hasta cruzar un arroyo, y después subirlo por el otro lado. Estaba tan embarrado que hasta caminando resbalaba y, no hace falta decirlo, todo el ascenso he tenido que arrastrar la bici. He llegado agotado. Además, así como el ascenso a El Cotío es duro pero se disfruta y se entiende que el GR pase por ahí, en este caso el esfuerzo parece absurdo. No sé a quien se le ocurre marcar la ruta por este cortafuegos, seguro que hay mejores alternativas.

Aún extenuado prosigo el itinerario hasta Aldea de Ebro donde he encontrado el primer bar de la jornada. Eran casi las dos y estaba hambriento después del esfuerzo. Sin embargo, no tenían absolutamente nada para comer. Ni tapas, ni bocadillos, ni nada. Ni una triste bolsa de patatas. De hecho, no he encontrado nada para comer hasta que he llegado al final de la etapa, a las seis de la tarde. He sobrevivido con un par de barritas energéticas que llevaba.

En Aldea de Ebro se inicia de nuevo un tramo de 10 km por senderos impracticables y, siguiendo los consejos de un aldeano (supongo que se llaman así los de este pueblo), decido no seguir el GR y tomar una combinación de carretera y pista forestal para saltar este tramo y llegar a Bárcena de Ebro. En Bárcena retomo el GR y por senderos y pistas entre bosques llego a Villanueva de la Nía.

Desde Villanueva de la Nía quedaban, siguiendo el GR, 17 km hasta Polientes, mi destino de hoy. Eran las cinco, sin comer, agotado, y me esperaba mas de lo mismo. El camino empezaba, según mi guía, ascendiendo un barranco… así que podía imaginar perfectamente lo que me esperaba. Por otro lado, en Villanueva un cartel de carretera indicaba “Polientes 12 km”, y además veo que la carretera sigue la orilla del Ebro y es casi plana. La tentación era irresistible y he decidido ir a Polientes por asfalto. Para ser el primer día ya había tenido bastante y, tal como están los caminos, creo que tendré que saltar mas de un tramo por carretera en este viaje.

En Polientes me alojo en la Pensión La Olma, donde también he cenado. Muy bien.

Balance del día: 68,6 km y 1332 m de desnivel positivo acumulado.

Día 2: de Polientes a Puente Arenas (15/04/2018)

Los primeros kilómetros del día son plácidos, casi siempre por senderos y pistas próximas al río, mojadas pero con un firme relativamente duro y sin barro. Se atraviesan pequeños pueblos con bonitas muestras de arte románico, como la iglesia de Arenillas de Ebro o la Colegiata de San Martín de Elines

Pasado Villaescusa de Ebro se pasa por la cascada del Tobazo. No es la única en este tramo, mas adelante pasaría por varias cascadas mas pequeñas. Estamos en el denominado espacio protegido de las Hoces del Alto Ebro.

En esta misma zona se atraviesan bosques espectaculares, de esos casi mágicos en los que esperas ver aparecer un gnomo en cualquier momento…

El GR empieza a adentrarse en los cañones del Ebro, una zona espectacular que atravesaré hoy. En algún momento se pasa el límite entre Cantabria y la provincia de Burgos, en Castilla y León, pero no hay ninguna señal que lo indique. Siempre por pistas y senderos se llega a Orbaneja del Castillo, cuyo nombre no proviene de tener un castillo tradicional sino de los farallones de roca que lo rodean cuya forma recuerda a las almenas de una fortaleza.

Algunas casas de Orbaneja están construidas en el acantilado rocoso y en medio del pueblo cae de la pared una cascada. Un pueblo que merece una visita en otro viaje con mas tiempo…

Cuando llevaba unos 25 km llego a un pueblo llamado Quintanilla-Escalada donde he conseguido encontrar, hoy si, un bar abierto en el que zamparme un bocata. A partir de aquí el GR recorre la parte mas espectacular del cañón del Ebro.

El camino recorre primero un margen del río, pasando por la ermita de Nuestra Señora de Ebro y llegando hasta una pequeña central hidroeléctrica. Allí se cruza el río por una pasarela en la que apenas cabe la bici y se retrocede por un sendero de la otra orilla, recorriendo de esta forma el cañón en ambos sentidos.

El recorrido del cañón termina finalmente en Valdelateja, un pequeño núcleo de casas de piedra.

Y a partir de Valdelateja se inicia… el ascenso por una de las paredes rocosas. Una senda cortada a pico sube haciendo “zetas” por la ladera del cañón en un recorrido que permite vistas espectaculares del fondo del valle. Pero, claro, con la bici significa arrastrarla penosamente montaña arriba.

En un momento en el que estaba parado recuperándome del esfuerzo han pasado dos montañeros que descendían por el sendero que yo estaba subiendo. Al alejarse, pensando que ya no podía oírles, uno le ha dicho al otro: “hay que tener huevos para subir por aquí con la bici”. Bien, no sé si es eso, pero un poco zumbado si que hay que estar…

Una hora después llego agotado a lo alto del desfiladero, donde un sendero por el bosque, por fin en bajada, me lleva hasta Cortiguera. Luego, en la pista que comunica este pueblo con Pesquera de Ebro, un cartel que casi paso de largo indica “Mirador del Ebro”. He estado a punto de no parar porque había que desviarse 50 metros para llegar al mirador y las fuerzas no estaban para añadir metros pero finalmente he ido y éste es el espectacular panorama que se veía:

Y en el momento más inoportuno se ha partido la cadena de la bici. Justo entonces empezaba a llover y arreglarla no ha sido fácil, no soy muy experto en mecánica de bicicletas. Afortunadamente la he podido reparar y la lluvia se ha quedado en cuatro gotas así que me he puesto de nuevo en marcha. El resto del día sigue con la misma tónica, con el GR avanzando casi siempre muy cerca del río por pistas y senderos mas o menos estrechos. Después de Tudanca se pasa por otro pequeño desfiladero, el de los Tornos, que de nuevo se abandona ascendiendo por una de las paredes que lo encajan. Otra vez he tenido que arrastrar la bici cuesta arriba, aunque ha sido mucho mas corto que en el Cañón del Ebro.

En los últimos cinco kilómetros del día el río pasa por la garganta de los Hocinos. El sendero es bastante complicado y en algunos tramos se han colocado pasarelas metálicas en la roca para salvar los lugares en los que el río está encajonado entre paredes. El problema es subir y bajar la bici por las escaleras que llevan a las pasarelas…

Acabo finalmente en Puente Arenas, aunque en realidad voy a dormir a Quintana de Valdivielso, a un par de kilómetros y fuera del recorrido del GR, en un alojamiento rural llamado Arte y Natura Valdivielso, absolutamente recomendable.

Balance del día: 76,8 km con 1418 m de desnivel positivo acumulado

Día 3: de Puente Arenas a Baños de Sobrón (16/04/2018)

Nada mas salir de Puente Arenas paso por la iglesia románica de San Pedro de Tejada. El terreno está empapado, ya que ha llovido toda la noche, aunque afortunadamente cuando salgo por la mañana ya ha parado y ha aguantado así todo el día.

Los primeros kilómetros combinan pistas y senderos entre paisajes cambiantes y variados. Se ven incluso cerezos en flor.

Un duro repecho lleva a Población de Valdivielso, desde donde puede verse todo el valle a nuestros pies. Desde allí, un sendero por el bosque lleva hasta el siguiente núcleo, Panizares.

Pasado Panizares empieza una ascensión corta pero intensa hasta un collado. Los dos o tres últimos kilómetros antes del collado la pista está asfaltada pero eso no le resta dureza ya que la pendiente es brutal. Una vez arriba, un corto descenso y se llega a Hoz de Valdivielso.

Pasado Hoz se inicia una nueva ascensión por una pista forestal. El GR atraviesa la Sierra de la Tesla y para ello hay que cruzar el collado de la Muñeca, a partir del cual la zona forma parte del Parque Natural Montes Obarenses-San Zadornil. La ascensión se me ha hecho interminable, notaba mucho el cansancio acumulado de los dos días anteriores y me costaba subir.

Cuando por fin se alcanza el collado, un descenso rapidísimo lleva a Tartalés de Cilla y, pocos kilómetros después, a Trespaderne, donde he parado a comer algo. Había cuatro o cinco bares, panadería, supermercado…, un pequeño paraíso comparado con los pueblos que he atravesado en los días anteriores. Apabullado ante tanta oferta, ¡no sabía en cual entrar!

Después de comer, decido hacer los 12 km entre Trespaderne y Quintana Martín Galíndez por una carretera local en lugar de seguir el GR, que da una vuelta mas larga pegado al Ebro. Desde Quintana retomo el camino durante los siguientes 10 km. siguiendo con la tónica habitual de pistas y senderos casi siempre cercanos al río.

Mas adelante, pasado Barcina de Ebro y a la altura de la central nuclear de Santa María de Garoña, el GR se desvía hacia el interior e inicia el ascenso de la Sierra de Arcena. Hay que subir aproximadamente 700 m de desnivel en tan solo 7,5 km, hasta culminar la cima de Los Llanos y descender por el otro lado hasta Baños del Sobrón, de nuevo a orillas del Ebro. Probablemente es el ascenso en el que se salva mas desnivel en todo el GR99. La alternativa es seguir por la carretera que circula paralela al río y que en 12 km sin desnivel nos lleva al mismo sitio. Como he comentado antes, hoy he notado muchísimo el cansancio de las dos duras primeras etapas así que he decidido saltar este tramo y llegar por carretera a Baños de Sobrón, donde dormiré.

La carretera recorre el desfiladero de Sobrón en el que el río forma un pequeño embalse con el mismo nombre. A mitad del desfiladero se pasa el límite entre Burgos y Álava, en el País Vasco.

Duermo en el Hotel Durtzi de Baños de Sobrón. Sencillo.

Balance del día: 64,8 km con 1088 m de desnivel positivo acumulado

Día 4: de Baños de Sobrón a Elciego (17/04/2018)

Nada mas arrancar por la mañana, la primera anécdota del día: el GR abandona Baños de Sobrón, donde he dormido, cruzando al otro lado del río para seguir por allí el camino. Empiezo a cruzar y… ¡falta medio puente! No hay ninguna advertencia, las señales del Camino Natural del Ebro marcan claramente que es por ahí, no hay valla de protección… simplemente avanzas y el puente queda cortado en el vacío, ¡para matarse!

La imposibilidad de cruzar me obliga a seguir 8 km la carretera por el margen izquierdo del Ebro hasta Puentelarrá, donde está el siguiente puente que permite conectar con el GR al otro lado, que ya no pertenece a Álava sino a la provincia de Burgos.

El camino a partir de aquí combina senderos entre campos con caminos agrícolas y alguna carreterita local. Un pequeño problema para cruzar un riachuelo mas crecido de lo habitual pero por lo demás la circulación era cómoda.

Desde que he entrado en Burgos el paisaje ha cambiado radicalmente respecto a los días anteriores. La montaña y sus pastos han dado paso a grandes extensiones de cereal, ofreciendo estampas tan bonitas como estos campos de colza rabiosamente amarillos.

Y así he llegado a Miranda de Ebro. El GR recorre la ciudad pegado al río, por su paseo fluvial, sin entrar realmente en el casco urbano, y rápidamente vuelvo a estar circulando entre campos.

El siguiente hito ha sido la ascensión a Ircio, un pueblo con un mirador llamado Balcón de Castilla. Si le han llamado así era de esperar que estuviera muy, pero que muy, muy alto, así que me temía lo peor… Al final la subida ha sido intensa pero no demasiado larga y enseguida estaba contemplando el panorama desde el balcón.

Pero si en Ircio estaba el balcón, todavía faltaba subir a la azotea. Tras cruzar el pueblo se inicia el ascenso al collado Gobera por un camino que al principio parecía fácil pero luego se vuelve senda pedregosa y resbaladiza a través de un bosque. En gran parte no era ciclable así que ha tocado una vez mas arrastrar la bici cuesta arriba.

Al descender del collado entro en La Rioja y, de nuevo, el paisaje cambia radicalmente. Desaparecen los cereales y aparecen las viñas, que ya no abandonaría en todo el resto del día. Y así, entre viñedos, llego a Haro, la capital del vino de Rioja.

Tras comer unos pinchos, dejo Haro a través del barrio de las bodegas donde se concentran muchos de los elaboradores mas famosos de vinos de Rioja.

El resto del día ha sido espectacular. Cuarenta kilómetros de caminos agrícolas serpenteando entre viñedos. Viñas, viñas y mas viñas, hasta aburrirlas… Bueno, la verdad es que no me he aburrido, porque aunque sea un elemento tan simple, repetido miles de veces forma paisajes preciosos. No es una llanura, es un paisaje ondulado que no llega a hacerse monótono y que tiene como telón de fondo las montañas nevadas del Sistema Ibérico.

Solo el cruce de un par de pueblos aleja por un momento el GR de las viñas. En uno de ellos, San Vicente de la Sonsierra, paro a beber algo ya que hacía muchísimo calor. Este pueblo tenía la misma configuración, en lo alto de un cerro, y la misma arquitectura que muchos de los pueblos riojanos que atraviesa el Camino de Santiago.

¿Y el Ebro? El río siempre está presente. A veces parece que no esté, pero el camino da una curva y allí aparece. Durante todo el recorrido entre viñas nunca está demasiado lejos.

Acabo en Elciego, otro nombre ligado a la cultura del vino y donde está la futurística bodega Marqués de Riscal diseñada por Frank O. Gehry.

Me alojo en el Hotel Villa Elciego, muy recomendable.

Balance del día: 84,1 km con 1140 m de desnivel positivo acumulado

Por otro lado, la excepcional crecida del Ebro y los desbordamientos continúan y, aunque a mi aún no me ha afectado, los problemas empiezan a partir de Castejón de Ebro, ya que es donde confluye el río Aragón, el primero de los afluentes importantes provenientes de los Pirineos. Por eso, después de ver las noticias y los partes que emite la Confederación Hidrográfica del Ebro, he decidido terminar mañana en Logroño y volver para casa. Regresaré mas adelante a completar el GR99.

Día 5: de Elciego a Logroño (18/04/2018)

Día cortito que sigue el mismo guión que la segunda mitad de la etapa de ayer: el GR99 serpentea entre viñedos de la Rioja alavesa a través de los caminos que utilizan los propios agricultores para acceder a sus fincas. Incluso en algún momento el itinerario está marcado directamente por el propio campo.

Un tramo de camino cercano a la orilla del Ebro convertido en una auténtica piscina da una idea de los que me esperaría si siguiera río abajo después de los desbordamientos de los últimos días.

Aparte de esos pequeños obstáculos la ruta es fácil y sigue ofreciendo estampas de viñas y mas viñas, con algunos olivos esporádicos que rompen momentáneamente la monotonía.

En La Puebla de Labarca paro a desayunar. El nombre hace referencia a que aquí hubo antiguamente un importante paso de barca que permitía la comunicación entre el Reino de Navarra y Castilla cuando todavía no había puente.

Y donde si hubo puente, y desde bien antiguo, es en Mantible. Se pasa por los restos de un puente romano sobre el Ebro del siglo II d.c. Tuvo 164 metros de largo y fue una de las obras de ingeniería mas importantes de toda la Hispania romana. Se conservan un par de arcos de los cinco que tuvo originariamente.

Tras pasar Oyón, todavía en Álava, el GR continúa hacía el Embalse de las Cañas, un humedal en el término municipal de Viana, rodeando la ciudad de Logroño pero sin entrar en su casco urbano. Justo antes del Embalse de Las Cañas el Camino Natural del Ebro se cruza con un viejo conocido, el Camino de Santiago que, proveniente de Viana, se dirige a Logroño. Así que aprovecho las flechas amarillas de la ruta jacobea para recorrer los 4 kilómetros que me separan de la ciudad y entrar cruzando por última vez en este viaje el Ebro por el Puente de Santiago de la capital riojana. Desde allí voy directo a la estación de autobuses donde consigo plaza para ir a Barcelona esta misma tarde a las 16 h.

Y poco mas, ha sido un tramo difícil y precioso del Camino Natural del Ebro, probablemente la parte mas dura y montañera, absolutamente recomendable para quien guste del “cicloturismo de montaña”. Estoy deseando volver lo antes posible a proseguir camino hasta el Mediterráneo.

Balance del día: 38,8 km y 533 m de desnivel positivo acumulado

Total entre Fontibre y Logroño: 334 km y 5511 m de desnivel positivo acumulado

CONTINUARÁ…

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