Camino Francés, Junio 2015   7 comments

Esta es la crónica de mi tercer Camino de Santiago en bicicleta, acompañado esta vez por mi hija de 14 años. Como en caminos anteriores, el relato está escrito en riguroso directo cada noche al terminar la etapa del día. Aquí simplemente he juntado todas las etapas en orden cronológico para facilitar su lectura sin realizar ningún cambio.

El Camino con mi hija, mi Camino mas especial (20/06/2015)

Hace unos dieciséis o diecisiete años, mi jefe en la empresa en la que trabajaba en aquel momento, se fue a hacer el Camino Francés desde Roncesvalles en bicicleta con su hijo de quince años. No era alguien particularmente deportista ni aficionado a la bicicleta ni tenía ninguna motivación religiosa. Simplemente lo consideraba una muy buena experiencia compartida con un hijo adolescente y una forma de transmitir unos valores y unas enseñanzas para la vida en un momento crucial del desarrollo de una persona. Dos o tres años después repitió la experiencia con su hija, más o menos a la misma edad. En aquel momento yo, que ni siquiera tenía hijos, pensé que algún día haría lo mismo con los míos. Después de tantos años la idea no sólo no se me ha borrado nunca de la cabeza sino que ha ido creciendo a medida que mis hijos se han ido haciendo mayores y que yo mismo he descubierto los que es hacer un Camino de Santiago y las enseñanzas para la vida que pueden extraerse. Hoy, por fin, ha llegado el momento. Mañana empiezo el Camino con mi hija Blanca, de 14 años, en bicicleta desde Saint Jean Pied-de-Port.

Llevamos unos meses preparándonos, aunque probablemente hemos entrenado menos de lo deseable porque Blanca tiene muchos fines de semana ocupados por otras actividades. En todo caso, la suerte está echada. El día ha llegado y toca empezar. Hoy ha sido una larga jornada de viaje. Hemos salido a las 9 de la mañana de Barcelona hacia Pamplona en autobús, donde curiosamente hemos coincidido con un padre y su hijo de catorce años que también iban a hacer el Camino en bicicleta. Al llegar sobre las tres a Pamplona ellos han tomado el autobús a Roncesvalles y nosotros un taxi hasta Saint Jean Pied-de-Port. Después de mucho pensarlo en las semanas anteriores hemos decidido empezar “a lo grande” con la dura pero bonita primera etapa cruzando los Pirineos entre SJPP y Roncesvalles.

Una vez en Saint Jean, nos instalamos en el albergue Izaxulo, montamos y probamos las bicis y damos un paseo por este precioso pueblo, un punto de inicio magnífico para esta pequeña aventura en familia. En el albergue coincidimos con otro padre e hijo adolescente, en este caso de Madrid, que empiezan el Camino a pie. Estoy viendo que esto de hacer un viaje “iniciático” padre e hijo no es muy original…

Y poco más por hoy, estamos ansiosos por comenzar. En estos viajes los días de traslado como el de hoy son siempre una mezcla de alegría por empezar por fin un proyecto esperado durante tanto tiempo, frustación porque en realidad aún no empieza de verdad la ruta, cansancio por los madrugones y las horas en el autobús, tensión acumulada por los preparativos de los días anteriores…. un mix de emociones. Por eso nos vamos a dormir agotados a pesar de no haber hecho nada. Mañana arrancamos de verdad.

El Camino con mi hija: día 1, de Saint Jean Pied-de-Port a Roncesvalles (21/06/2015)  

La travesía del Pirineo entre Saint Jean Pied-de-Port y Roncesvalles por la llamada Ruta Napoleón es probablemente la etapa más dura que puede hacerse en todo el Camino Francés. La entrada a Galicia por el Cebreiro es dura pero no se salva el desnivel que se salva en ésta, concentrado en muy pocos kilómetros. En 15 km se ascienden unos 1500 m, una pendiente media del 10%, en parte por pistas asfaltadas y en parte por senderos pedregosos o pistas de tierra.

Por todo ésto, seguramente no es la mejor forma de empezar, sin llevar ni un día de rodaje, pero sabemos también que es de las etapas más bonitas de todo el Camino y no hemos querido perdérnosla. Allá vamos y veremos que pasa.

Salimos temprano de Saint Jean a través de sus calles empedradas (mejor dicho de “la calle” empedrada porque el pueblo se articula alrededor de prácticamente una sola calle). Sin poder ni calentar, nada más salir del pueblo empieza una ascensión constante. Los primeros 4 o 5 km son de asfalto y enseguida nos elevamos sobre el fondo del valle que aparece cubierto de niebla. Una estampa preciosa.

Después de pasar el albergue Huntto, en el km. 5, el Camino deja el asfalto para seguir un sendero a ratos embarrado y a ratos pedregoso. Ha sido lo más duro del día. A partir del kilómetro seis se suben casi 400 metros en 3 km por terreno bastante malo. Aquí hemos tenido que empujar la bici en algunos momentos.

  

Siempre subiendo llegamos al Refugio Orisson donde nos unimos al montón de peregrinos que recuperan fuerzas sentados en su terraza.

Una vez rehidratados, porque además hoy hace muchísimo calor, seguimos camino. El paisaje es cada vez más alpino, con los típicos prados de alta montaña.  Yo estoy reventado y Blanca tira y tira. Una vez que he parado a hacer una foto y ella ha seguido, unos caminantes que venían por detrás han comentado entre ellos “joder la niña, como le pega a la bici…”

Y sube y sube…

En algunos momentos había que empujar pero la pendiente no era tan fuerte como en los primeros kilómetros del día. El paisaje seguía precioso.

 En el collado Bentartea dejamos Francia para entrar en Navarra. Desde allí, 5 km por una pista entre árboles nos llevan al punto más alto de la étapa, el collado Lepoeder, de 1410 m, ¡ya no hay que subir más!

Un rápido descenso entre bosques nos deja en Roncesvalles donde llegamos exhaustos pero muy satisfechos. No ha estado nada mal para ser el primer día y nos quedamos aquí a descansar toda la tarde y dormir en su albergue, situado dentro del conjunto monumental.

Balance del día: 25,9 km con 1503 m de desnivel acumulado.

El Camino con mi hija: día 2, de Roncesvalles a Pamplona (22/06/2015)

Como muchos otros peregrinos, empezamos el día fotografiándonos junto al cartel de “Santiago 790 km” (aunque en realidad es un cartel de carretera que indica la distancia por la N-135). Después empiezan los primeros senderos entre bosques. A primera hora hace frío pero en cuanto el sol empieza a calentar en serio empezamos a pasar calor y ya no parará hasta Pamplona.    

A medida que bajamos se combinan los bosques con zonas de pastos. El paisaje es precioso.

Hay que coronar dos altos en la etapa de hoy. Por un sendero se llega al primero de ellos, Mezquirtz. Poco después se atraviesa el hayedo del mismo nombre con unos árboles magníficos.

Más caminos entre bosques y algún sendero pedregoso que nos hace empujar la bici a ratos y coronamos el segundo alto del día, el de Erro. Desde aquí teóricamente es casi todo bajada hasta Pamplona.

Siempre siguiendo las flechas amarillas bajamos el Erro por el sendero cruzando algunos de los mejores bosques del día. El descenso termina en el pueblo de Zubiri.

A partir de aquí el camino va uniendo pequeñas aldeas con bonitos caseríos. En uno de ellos, Zuriain, paramos a descansar y comernos unos bocatas de tortilla buenísimos.

Pasado Irotz hay dos opciones para los últimos 12 km antes de Pamplona. Nosotros seguimos el Paseo Fluvial del Arga, una pista que sigue el curso de este río hasta las puertas de la ciudad. Y siguiendo el río ha llegado unos de los mejores momentos de la jornada cuando hemos parado a darnos un baño. Hacía muchísimo calor y el agua helada del río nos ha dejado como nuevos. Unos kilómetros más y entramos en Pamplona a través de la Puerta de Francia de las murallas después de cruzar el mismo río Arga por el Puente de la Magdalena.

Sobre las tres llegamos a nuestro albergue en Pamplona. Pasamos la tarde descansando y ahora estamos a punto de salir a cenar unos pinchos. Pamplona “la nuit” nos espera…

Balance del día: 48,7 km y 603 m de desnivel acumulado.

El Camino con mi hija: día 3, de Pamplona a Estella (23/06/2015)

Nada más salir de Pamplona se ven a lo lejos las siluetas de los aerogeneradores en lo alto de la Sierra del Perdón hacia la que nos dirigimos. Decenas de peregrinos a pie y unos cuantos en bici seguimos la misma pista pedregosa que empieza a ganar altura poco a poco entre campos de cereal. De vez en cuando hay algún repecho que nos hace sufrir y como pasa siempre más de un caminante alucina al ver “como sube la niña”

A media subida hacia el Alto del Perdón se pasa por Zariquiergui. En su bar nos juntamos muchos de los que estamos subiendo esta mañana. Coincidimos con un canadiense de origen mexicano que ha empezado en Pamplona el Camino en bici arrastrando un remolque con su hijo de 5 años. Increíble…

A partir de este pueblo quedan los últimos dos kilómetros hasta el Alto por un sendero lleno de piedras sueltas. Afortunadamente está seco y no hay barro y sin casi darnos cuenta a las 10 estamos en la cima.

  

En el monumento a los peregrinos que hay en la cima está escrito “Donde se junta el camino del viento con el de las estrellas” y realmente el viento es espectacular. No se nota pocos metros más abajo ni por el lado que hemos subido ni por el que bajaremos y en cambio en la loma de la Sierra sopla con ganas. El día está casi completamente despejado y permite ver muy lejos en todas direcciones.

Después de la subida viene el descenso por un camino con fuertes pendientes y mucha piedra suelta. Blanca ha bajado concentradísima pero sin dudarlo en ningún momento. Es una crack.

Tras descender el Alto del Perdón seguimos circulando entre campos hasta que en Muruzabal tomamos la variante que pasa por la Ermita de Eunate, de forma octogonal y de la que no se conoce bien su origen. Por eso hay muchas leyendas esotéricas tipo “cuarto milenio” sobre ella. De hecho hemos visto a un tipo dando vueltas y vueltas alrededor de la ermita mientras parecía hablar solo. Debía estar cargándose de energía o algo así y hemos estado pensado lo qué le pasaría si se equivoca y gira en la dirección equivocada…

La siguiente parada ha sido en Puente la Reina donde además de sentarnos a comer unos pinchos en su calle Mayor hemos visto (y cruzado) el puente que le da nombre.

Y así seguíamos haciendo kilómetros y pasando como ayer muchísimo calor. La vegetación va cambiando y entre Mañeru y Cirauqui hemos visto las primeras viñas y los primeros olivos.

Pasado Cirauqui se pisa un fragmento original de la calzada romana que unía Burdeos con Astorga. Seguro que los romanos no tenían que pasar en bici porque son unos bolos de piedra incomodísimos…

Y por fín sobre las cuatro hemos acabado en Estella. Tiene un casco histórico con algunos edificios muy bonitos como el Palacio de los Reyes de Navarra.

Balance del día: 53,1 km con 1004 m de desnivel acumulado.

El Camino con mi hija: día 4, de Estella a Logroño (24/06/2015)

La primera parada del día, muy cerca de Estella, son las bodegas Irache y su famosa fuente del vino que regala cien litros de vino al día para los peregrinos que pasan. También tiene un surtidor con agua, no os penséis que estoy viciando a Blanca desde tan joven…

Y después de las bodegas pasamos por el Monasterio que les da nombre, uno de los más antiguos de Navarra.

Desde el monasterio empiezan una serie de largas subidas entre viñedos hasta Azqueta primero y Villamayor de Monjardín después. Son subidas que no tienen la fama de los “altos” y los “puertos” de renombre pero que se hacen igual o más duras, precisamente porque no vas igual de mentalizado que cuando hay que superar un hito importante del Camino.

Desde allí avanzamos entre cultivos. Predominan los campos de trigos formando una especie de olas doradas. Precioso aunque ni una sombra a la vista… De repente hemos visto a lo lejos un carrito amarillo y rojo que no podía ser otro que el mexicano-canadiense que encontramos ayer en la cima del Alto del Perdón. Va siguiendo el Camino prácticamente al 100%. Tiene muchísimo mérito ya que hay zonas en las que ya es difícil con la bici sola. Arrastrando el carrito y el peso del niño me parece increíble. Le hemos comentado el albergue al que íbamos en Logroño y mas tarde nos hemos vuelto a encontrar allí.

Nos ha encantado esta imagen atravesando un campo de trigo:

Y así llegamos a Los Arcos, donde nos rehidratamos una vez más bebiendo algo en una terraza junto a la iglesia. El calor es axfisiante.

Después de Torres del Río la ruta se complica a ratos con algunas subidas fuertes y descensos divertidos hasta llegar a Viana donde paramos a comer unos fabulosos huevos fritos con chorizo en una de las terrazas de su calle principal. ¡Nos han resucitado!

Justo antes de entrar a Logroño encontramos un personaje típico del Camino. Durante muchísimos años la señora Felisa daba higos y agua a los peregrinos que pasaban por la puerta de su casa a cambio de la voluntad. Felisa “la de los higos” murió en 2002 a los 92 años y desde entonces su hija María, que ya tiene 82, continúa la tradición. Aunque hoy día fundamentalmente se dedica a sellar la credencial y vender algunos “souvenirs” del Camino, no deja de ser un personaje entrañable unido a la historia del Camino y donde vale la pena parase unos minutos.

Y al fin, cruzando el Ebro por el Puente de Piedra, entramos en Logroño. Tres o cuatro kilómetros antes habíamos pasado el límite entre Navarra y La Rioja y hoy acabamos el día en la capital riojana.

Y estando en Logroño no podíamos acabar el día sin cenarnos unos pinchos. Nos hemos puesto las botas…

Balance del día: 51,6 km con 870 m de desnivel acumulado

El Camimo con mi hija: día 5, de Logroño a Belorado (25/06/2015)

La primera parte del día hemos circulado mayoritariamente entre viñedos. Pasamos por algunas bodegas y por pueblos ligados al mundo del vino como Navarrete y Nájera. El camino no tiene grandes pendientes excepto en las subidas a pequeños altos como el de la Grájera, el de San Antón o la salida de Nájera.    

Desde primera hora a empezado a hacer muchísimo calor. Ya sé que cada día escribo lo mismo pero es que cada día está siendo peor que el anterior y hoy ha sido especialmente duro de soportar.

Después de Nájera los viñedos van desapareciendo y predominan grandes campos de trigo. La temperatura debe ser la misma pero los campos dorados dan la sensación de más calor que cuando estábamos rodeados de verde. Vamos coincidiendo con otros ciclistas a los que adelantamos y nos vuelven a adelantar durante todo el día según el ritmo de cada uno y las paradas que haga. Hay tres brasileños, por ejemplo, con los que coincidimos subiendo al Alto del Perdón hace dos días y que desde entonces vamos encontrando de vez en cuando.


Hacía tanto y tanto calor que hoy he descubierto que cuando un iPhone se calienta se bloquea y aparece una alerta diciendo que no puede usarse hasta que baje la temperatura… ¿Lo sabíais?

Curiosamente, enmedio de este secarral aparece de repente una enorme urbanización con decenas de casas y apartamentos alrededor de un campo de golf. Pertenece al pueblo de Cirueña y es mucho más grande que el pueblo original, el 99% de las viviendas están cerradas y hay montones de carteles de “en venta”. Es el típico ejemplo que saldría en cualquier documental sobre la burbuja inmobiliaria en España y como ha acabado. El campo de golf funciona y como estábamos al borde del golpe de calor hemos parado en su cafetería a beber algo. Parecíamos totalmente fuera de lugar en ese ambiente… De hecho un señor que estaba en el bar nos ha dicho “si os queréis asear allí está el baño que os veo acalorados y con las manos manchadas de grasa” (por lo menos ha sido tan amable que ha dicho “acalorados” en lugar de decir directamente “sudados”…) En fin, en tan selecto ambiente nos hemos hecho este selfie a su salud.


La siguiente parada ha sido en Santo Domingo de la Calzada donde hemos comido algo y nos hemos vuelto a refrescar en una fuente.

Poco después de Santo Domingo, el Camino deja La Rioja para entrar en Castilla y León, en la provincia de Burgos. Los últimos kilómetros no se acababan nunca, achicharrados de calor. En Viloria de Rioja (que no está en Rioja sino en Burgos, cosas de la historia) nos hemos parado una vez más a la sombra para coger fuerzas para los últimos kilómetros hasta Belorado donde dormiremos hoy en un albergue ¡con piscina! Nunca nos habíamos alegrado tanto de encontrar una piscina donde hacer el vago el resto del día…

Balance del día: 76,1 km con 1195 m de desnivel acumulado

El Camino con mi hija: día 6, de Belorado a Burgos (26/06/2015)

Hoy teníamos por delante dos retos importantes, las subidas de los Montes de Oca y del Alto de Atapuerca. Siguiendo la máxima de Einstein “Si quieres resultados diferentes no hagas siempre lo mismo”, hemos cambiado de táctica para evitar pasar el calor de ayer. Nos hemos levantado a las 5.15 y a las 6 estábamos ya en marcha. Aún no había amanecido y teníamos que alumbrarnos con las frontales pero enseguida ha clareado y, mientras circulábamos entre Belorado y Tosantos, el sol ha aparecido a nuestra espalda, regalándonos este bonito amanecer.

Esos primeros momentos del día incluso hemos pasado frío. Casi se agradecía después de la axfisia de ayer.

A partir de Espinosa del Camino empezamos a subir, primero por una pista hasta Villafranca Montes de Oca y después por un sendero a través de un robledal. Estamos atravesando los Montes de Oca y para eso hemos de ascender al Alto de la Pedraja. La subida es corta pero intensa pero al menos no hace calor. Es un Alto un poco extraño. Primero se llega a una elevación en la que hay un monumento a las víctimas de la Guerra Civil. Parece ser que se fusilaron a más de 300 personas en este lugar durante la guerra y un monolito lo recuerda.

A continuación se desciende bruscamente hasta un río para cruzarlo por una pasarela y volver a subir por el otro lado. Entonces parece que ya se ha llegado al Alto de la Pedraja pero en realidad no hay un punto culminante. Es todo un altiplano por el que se circula durante unos kilómetros por una pista de explotación forestal para después empezar a bajar. No hay ningún cartel que señale el Alto de La Pedraja ni la sensación real de haber culminado un puerto.

Un descenso rápido y llegamos al Monasterio de San Juan de Ortega, donde paramos en un bar. Son las nueve de la mañana y llevamos ya la mitad de la etapa que habíamos previsto. Al salir del Monasterio seguimos descendiendo y cruzamos los pueblos de Agés y Atapuerca desde donde iniciamos el segundo ascenso del día.

La subida al Alto de Atapuerca a través de un bosque de encinas es uno de los tramos que más me gustan de todo el Camino Francés. Son solo dos kilómetros de ascensión por un sendero pedregoso entre encinas, difíciles de hacer seguidos sin echar pie a tierra, pero preciosos.

Al final llegamos con la lengua fuera al Alto, donde se ubica la enorme Cruz de Atapuerca y desde donde se puede ver la ciudad de Burgos a lo lejos.

Un descenso rápido por un terreno similar al que hemos subido y luego por pistas y carreteritas locales nos deja en Castañares, donde entramos en el carril bici que siguiendo el curso del río Arlanzón nos lleva hasta el centro histórico de Burgos. Este recorrido es uno de los tres que están señalizados para entrar en Burgos. En mi Camino de 2013 seguí el que entra por Villafría paralelo a la N-I y atravesando polígonos industriales y fue el tramo más horrible de todo el Camino. Esta alternativa por el río no tiene nada que ver. Entras en el camino paralelo al río a 7 km de Burgos  y no sales de él hasta que estás enfrente de la Catedral y de la zona histórica de Burgos. Ni siquiera has de pisar la parte moderna de la ciudad.

El madrugón ha sido tan útil que a las 12 de la mañana estábamos en Burgos, nuestro destino de hoy. Hemos podido comer bien, descansar, lavar las bicis, hacer la colada, comprar algunas cosas como crema solar que se nos estaban acabando y tantas otras cosillas “prácticas” que no salen en el blog pero que también forman parte del día a día de este viaje. Casi no hemos pasado calor y hemos tenido tiempo para muchas cosas, ¡seguid la máxima de Einstein!


Balance del día: 52,3 km con 652 m de desnivel acumulados.

El Camino con mi hija: día 7, de Burgos a Terradillos de los Templarios (27/06/2015)

Larguísima etapa a través de los páramos de Castilla. Salimos de nuevo muy temprano para intentar aprovechar las horas más frescas del día aunque al final hemos estado pedaleando las frescas y las no frescas porque hemos llegado al destino a las cinco y media de la tarde. Afortunadamente todo el día ha soplado una ligera brisa, suficiente para hacer soportable el calor pero no tan fuerte como para afectar a la marcha en bici. Por cierto, la noche anterior era la de inicio de las fiestas de Burgos y toda la noche ha habido una juerga monumental por las calles alrededor del albergue (que está en la zona histórica, a 50 m de la Catedral). Así que he dormido a ratos (Blanca casi ni se ha enterado, no hay como ser joven). Al salir a las 6.30 de la mañana del Albergue todavía continuaba la juerga.

Al poco de dejar la ciudad empieza el páramo, terrenos muy llanos sin prácticamente árboles y situados a una cierta altitud. Eso no quiere decir que la etapa sea plana porque de vez en cuando los páramos están cortados por valles que hay que descender, cruzar y volver a ascender. Por eso hay ascensos bruscos como el Alto de Mostelares que pasaríamos más tarde.

En Hontanas hemos parado a desayunar. Curiosamente es el mismo bar donde paré en mi Camino de 2013, ocupamos la misma mesa y pedimos prácticamente lo mismo. La foto de arriba es de 2013 y la de abajo es de hoy… Dejando de lado que en 2013 se les fue la mano tostando el pan, por lo demás nada ha cambiado. Hemos decidido que a partir de ahora será una tradición familiar parar en el Albergue El Puntido de Hontanas siempre que alguien pase por aquí. 

Después de Hontanas hemos visto las ruinas del Convento de San Antón, donde en medio de las paredes destruidas hay un pequeño albergue “alternativo” sin electricidad llevado por unos americanos. Para los que quieren vivir el Camino de forma más “auténtica” y volviendo a la esencia de las peregrinaciones medievales (es decir sin ducharse demasiado a menudo) de vez en cuando hay albergues de este tipo, algunos sin electricidad ni agua… A mí me ha pillado un poco mayor pero si a alguien le apetece ya lo sabe.

El siguiente pueblo es Castrojeriz a la salida del cual está la peor subida del día, la del Alto de Mostelares. No es gran cosa pero sube 150 m en poco más de un kilómetro y te pilla en medio de tanto llano que cuesta preparase psicológicamente. Una vez arriba la vista se extiende hasta muy lejos.

Al otro lado del Alto se vuelve a descender rápidamente todo lo ascendido por una pista de cemento con pendientes del 18%. Una vez abajo continuamos atravesando interminables campos de cereales.

Poco después del descenso del Alto de Mostelares cruzamos el río Carrión por un puente medieval y dejamos la provincia de Burgos para entrar en la de Palencia.

Entre campos y campos, solo al pasar por algunos pueblos se rompe la monotonía del paisaje. En los campanarios de las iglesias se ven cigüeñas. Otro punto en el que se rompe la monotonía es durante los kilómetros que se circula paralelos al Canal de Castilla.

Después de cruzar el Canal en Frómista, los siguientes 40 km son los más monótonos y aburridos de todo el Camino Francés. Interminables rectas por la llanura castellana rodeados de campos de trigo. Entre Frómista y Carrión de los Condes son unos 20 km de andadero paralelo a una carretera. Con el sol cayendo a plomo se nos han hecho eternos. Y suerte que hacía algo de viento y se podía soportar el calor. En Carrión hemos comido y hemos decidido seguir. Los siguientes 18 km, hasta Calzadilla de la Cueza, son por una pista entre trigales bastante solitaria y sin ninguna población intermedia. Eran las tres de la tarde y hemos adelantado a algunos caminantes que parecían vagar como zombies de lo destrozados que estaban.

Hemos hecho finalmente 113 km, ¡no está mal para una niña de 14 años! Ha sido duro pero precisamente por lo monótono de este tramo del Camino queríamos avanzar lo más posible. Ya llevamos acumulados 421 km, más de la mitad de total hasta Santiago. ¡Ya queda menos!

Balance del día: 113,4 km con 867 m de desnivel acumulado.

El Camino con mi hija: día 8, de Terradillos de los Templarios a León (28/06/2015)

Etapa sin mucha historia que nos lleva a la ciudad de León. Los primeros kilómetros del día son similares a los de ayer, mayoritariamente por pistas agrícolas entre campos de trigo. En algún momento hemos cruzado el límite entre las provincias de Palencia y León, aunque no hemos visto ningún cartel que lo indicara.

La novedad ha sido que entre tanto trigal han aparecido también algunas plantaciones de girasoles que con el sol de la primera hora del día se veían de un amarillo intenso. Al menos hemos cambiado momentáneamente de paisaje.

Tras once o doce kilómetros hemos cruzado Sahagún que se promociona como “Centro del Camino” por estar a la mitad de kilómetros entre Roncesvalles y Santiago. A la salida de esta población tenemos dos variantes a elegir. Nosotros hemos seguido la que se aleja de la carretera y pasa por Calzadilla de los Hermanillos, la llamada Calzada Romana. 

La primera parte son 10 km hasta Calzadilla de los Hermanillos por una pista de tierra rojiza entre campos y zonas sin labrar. También atraviesa un encinar que destaca enormemente en este paisaje casi sin árboles.

Después de Calzadilla, donde hemos desayunado, hay 25 km hasta el siguiente pueblo, creo que la mayor distancia sin pueblos en todo el Camino Francés. Esta ruta sigue la antigua Calzada Romana entre Burdeos y Astorga y en gran parte es una pista pedregosa, aunque no sé seguro si son las piedras originales usadas por los romanos para la construcción.

Es una zona solitaria en la que una gran parte de los campos ni siquiera están cultivados por lo que no hay ni el movimiento de maquinaria agrícola que se ve en otros lugares. A los caminantes que adelantamos les quedan unas cuantas horas de marcha solitaria bajo el sol.

En un par de sitios hay tramos protegidos por vallas de auténtica calzada romana completa. Está formada por una capa de piedras gruesas, otra de piedras más pequeñas y al final una de tierra.

Al final de este trayecto espectacular se llega a Mansilla de las Mulas. Desde aquí quedan 18 km sin historia hasta León. De hecho, a medida que nos acercamos va siendo cada vez más feo entre autovías o vías del tren y pasando con zonas sin ningún encanto hasta alcanzar la ciudad. El calor va subiendo porque además ha parado el viento y mientras comíamos, ya en León, hemos visto en las noticias locales que se espera lo mismo para mañana, con máximas de 34-37 grados en la zona a la que nos dirigimos. Ideal para pedalear…

Pasamos la tarde en el Albergue Check In León, uno nuevo y moderno inaugurado hace solo un par de meses. Por primera vez incluso dormimos algo de siesta. Más tarde damos una vueltecita por la ciudad, en la que a las 20.30 h un termómetro en una calle en sombra marca 32 grados… Mientras paseábamos hemos visto llegar dos bicicletas y eran los jóvenes brasileños con los que habíamos coincidido por última vez hace tres noches en el albergue de Belorado. Eran 3 pero uno está lesionado de la rodilla y viene a León en tren. Son divertidos estos encuentros fugaces con gente que está haciendo lo mismo que nosotros. Quien sabe si volveremos a cruzarnos de nuevo.

Balance del día: 69,6 km con 403 m de desnivel acumulado.

El Camino con mi hija: día 9, de León a Rabanal del Camino (29/06/2015)

León es la mayor ciudad atravesada por el Camino Francés y, aunque el centro histórico sea una maravilla, los alrededores son de lo más feo de todo el recorrido. Tanto los últimos kilómetros antes de entrar que recorrimos ayer como los primeros al salir que nos toca hacer hoy, son un trámite que hay que pasar pero que no tienen ningún interés. Antes de eso nos despedimos de la parte antigua pasando por San Marcos, antiguo hospital de Peregrinos convertido hoy en Parador de turismo. En esta plaza se inicia también el Camino del Salvador que une León con Oviedo cruzando los Picos de Europa.

Afortunadamente, en cuanto nos alejamos 7 km de la ciudad podemos tomar la variante de Mazarife en lugar de la ruta normal que va paralela a una nacional con mucho tráfico. La variante atraviesa zonas de páramo por pistas de tierra rojiza y alguna carreterita local sin tráfico.

Para nosotros entre ir por aquí y seguir un andadero paralelo a una nacional no tiene punto de comparación…

Las dos rutas vuelven a juntarse 28 km después, justo antes de entrar en Hospital de Órbigo. A este pueblo se accede cruzando un larguísimo puente medieval con 19 arcos. Parece innecesario hacer un puente tan ancho ya que por debajo pasa un río diminuto pero por lo visto el río era mucho más ancho antiguamente antes de la construcción de un embalse aguas arriba.

A la salida de Hospital de Órbigo de nuevo puede elegirse una variante que se aleja de la nacional y va por terrenos más montañosos. Elegimos ésta que siguiendo pistas pedregosas y senderos cruza algunas zonas de bosque. En un pequeño alto encontramos una especie de estatua improvisada con un monigote que parece un espantapájaros. 

A lo lejos se empiezan a intuir los Montes de León que hemos de cruzar mañana. La pista termina en un alto con una cruz, la Cruz de Santo Toribio, desde donde ya se ve la ciudad de Astorga.

En La Plaza Mayor de Astorga hemos parado en un bar a comer algo. Astorga era el destino de todas esas vías romanas que hemos pisado los días anteriores y también es donde la Vía de la Plata que viene desde Sevilla se junta con el Camino Francés.

La plaza mayor era bonita pero la joya de Astorga es el conjunto formado por la Catedral y el Palacio Episcopal, obra de Gaudí. Un vistazo rápido y seguimos.

Nada más salir de Astorga empezamos a ascender de forma progresiva para ir acercándonos a los Montes de León. Como cada día, los últimos 20 o 25 km son durísimos a causa del calor. En cada pueblo paramos a beber algo o a refrescarnos en alguna fuente y parar un rato a la sombra. Así, pueblo a pueblo, vamos avanzando hacia el destino, en el caso de hoy en Rabanal del Camino. Mañana, por fin, vuelven las montañas. Ya teníamos ganas después de las interminables llanuras de la Meseta.

Balance del día: 76,7 km con 766 m de desnivel acumulado.

El Camino con mi hija: día 10, de Rabanal del Camino a Villafranca del Bierzo (30/06/2015)

Hoy a las 7 de la mañana el ambiente no es fresco como en los días anteriores. El aire es caliente ya a esas horas, avisándonos de lo que nos espera. Nada más salir de Rabanal empezamos el ascenso por una senda hacia uno de los lugares más emblemáticos de todo el Camino Francés, la Cruz de Ferro. Mientras amanece vamos siguiendo un sendero pedregoso hasta desenbocar en el pequeño pueblo de Foncebadón.

Después de Foncebadón el sendero mejora y en algunos tramos se convierte en una pista ancha y lisa que después de lo anterior nos parece casi una autopista. Antes de darnos cuenta ya vemos a lo lejos la cruz. No es una subida muy larga ya que Rabanal está a 1150 m de altitud y la cruz a 1515, el desnivel es pequeño porque ya ayer hicimos una parte al subir a dormir a Rabanal.

La Cruz de Ferro es el punto más alto de todo el Camino Francés. En la base tiene una montaña de piedras en la que es costumbre depositar una. Parece ser que los segadores gallegos que volvían de trabajar en Castilla ya hacían lo mismo. Nosotros dejamos la nuestra que hemos cojido mientras subíamos. Traerla desde casa nos parecía un poco excesivo…

Desde la cruz se desciende ligeramente por senderos para volver a subir unos kilómetros después a un segundo collado, el de las Antenas, donde hay una pequeña base militar y un bar móvil estratégicamente situado para la primera parada del día.

Si la Cruz es el punto más alto, lo que viene a continuación es el descenso más largo y brusco de todo el Camino. Se baja de los apróximadamente 1500 m del Collado de las Antenas a los 585 de Molinaseca en unos 15 km. Este descenso lo hice en 2013 totalmente por Camino pero era el único tramo entre Saint Jean y Santiago en el que dudaba si bajar con Blanca por el Camino o hacerlo por la carretera como hacen muchos de los que van en bici. Muchos tramos son trialeras pedregosas y tienen una cierta dificultad técnica. Lo hemos hablado y hemos decidido empezar, ir viendo el estado de cada tramo y si se ponía peligroso buscar la carretera.

  
Bajando y bajando finalmente hemos hecho todo por Camino. Hay tramos mejores y peores pero con cuidado se puede bajar bien y es un descenso memorable que solo deja unos minutos de respiro al cruzar un par de pueblos, El Acebo y Riego de Ambrós.

Lo más difícil viene al final, entre Riego de Ambrós y Molinaseca. Aquí hay algunos tramos con rocas difíciles de bajar sin poner pie a tierra en algún momento.

Por fin, agotados por la tensión del descenso, llegamos a Molinaseca donde nos comemos un buen bocata para reponer fuerzas mientras recordamos a un bicigrino con el que hemos coincidido en la Cruz de Ferro que nos había dicho “ya sabéis que a partir de aquí hay que ir por la carretera, ¿no? No se puede bajar de otra manera”, y que se ha quedado alucinado cuando le hemos dicho que veníamos desde Saint Jean siguiendo siempre el Camino, que hoy habíamos subido a la cruz por el Camino y que también probaríamos de bajar… No es que nos parezca mal que el suba y baje como quiera pero nos hacía gracia porque ayer ya le escuchamos en el albergue hablar con otros ciclistas y decirles que la Cruz de Ferro se tenía que subir de tal manera, el Cebreiro por tal sitio, que en Castilla no valía la pena seguir el Camino y mejor por carretera porque total siempre está cerca la carretera del Camino, que para el Cebreiro mejor mandar el equipaje con uno de los servicios que los transportan de un albergue a otro y subir sin carga, y bla, bla, bla… Todo el tiempo diciendo a los demás lo que tienen que hacer sin que nadie le hubiera preguntado. Por eso nos ha hecho gracia ver la cara que ha puesto cuando ha visto que una niña lo hacía todo diferente a sus sabios consejos…

Tras Molinaseca llegamos rápidamente a Ponferrada donde pasamos junto a su fabuloso castillo de los Templarios.

El resto del día recorremos entre viñedos parte de la comarca del Bierzo para acercarnos a Villafranca del Bierzo, final de esta etapa. A partir de mediodía el calor era insoportable y al pasar por Cacabelos no hemos podido resistir darnos un bañito en su playa fluvial. Hemos acabado dormitando un rato a la sombra de unos árboles antes de recorrer pesadamente los últimos 7 km del día hasta Villafranca.

Balance del día: 59,6 km con 868 m de desnivel positivo acumulado

El Camino con mi hija: día 11, de Villafranca del Bierzo a Samos (01/07/2015)

Hoy teníamos por delante la etapa más dura de todo el Camino Francés, sólo comparable a la travesía de los Pirineos entre Saint Jean y Roncesvalles. Los primeros 20 km desde Villafranca son de transición, ascendiendo progresivamente por terreno fácil, mayoritariamente andaderos paralelos a carreteras, hasta llegar a un pueblo llamado Las Herrerías. A partir de aquí empieza la subida de verdad. Un kilómetro después hay la señal que marca sendero a pie por la izquierda y bicis recomendado por la derecha, por la carretera asfaltada. Nosotros, como hice ya en 2013, elegimos la senda de los que van a pie. La subida tiene tres tramos. El primero es un camino con restos de una calzada romana y pendientes muy fuertes. El terreno es tan malo que de vez en cuando hay que arrastrar la bici unos metros pero al final solo son 1,5 km realmente complicados y a cambio se disfruta de una subida mucho más interesante que por la carretera.

Es duro pero breve y entre preciosos bosques llegamos al final del primer tramo, el pueblo de La Faba.   

En La Faba descansamos en un bar donde, como pasa habitualmente, otros peregrinos preguntan a Blanca la edad que tiene y se maravillan de que esté subiendo por aquí. El siguiente tramo son los 3 km que separan La Faba del último pueblo de León, Laguna de Castilla. La pendiente sigue siendo fuerte pero el terreno es mucho mejor y desaparecen los pedruscos (o casi). Subimos montados en la bici casi todo el rato.

A medida que ascendemos tenemos cada vez una mejor vista de los Ancares, la zona montañosa fronteriza entre León, Galicia y Asturias que estamos atravesando. De nuevo paramos a recuperarnos al llegar a Laguna de Castilla y ya solo nos queda el tercer tramo, un par de kilómetros entre Laguna y O Cebreiro. Comparado con lo anterior esto es mucho más fácil.

En estre último tramo pasamos por el límite entre la provincia de León y la de Lugo, ya en Galicia. Un hito importante en el Camino.

Y por fin llegamos al Cebreiro. Paramos un rato a contemplar la vista y nos damos cuenta que Galicia nos recibe con una temperatura excelente. Ni rastro del calor de los días anteriores. En uno de los bares de su única calle nos comemos un bocata buenísimo. Nos lo hemos ganado.

Curiosamente, después de O Cebreiro el Camino sigue subiendo. En los siguientes 8 km se sube a un nuevo alto, el de San Roque, se baja a un pueblo y se vuelve a subir a otro alto, el Alto do Poio. La subida final a éste último es casi peor que la del Cebreiro. Al final tenemos por fin unos kilómetros de descenso por senderos hasta Triacastela.

Justo a la salida de Triacastela se pueden elegir dos variantes que se volverán a unir en Sarria, unos 25 km después. En 2013 hice una de ellas, la de San Xil, y ahora vamos a hacer la otra, la de Samos. Este tramo hasta Samos nos permite pasar por las primeras “corredoiras”, los senderos tradicionales de carro que unían las aldeas gallegas.

Y por fin, después de un día intensísimo llegamos a Samos donde dormiremos y donde aún tendremos tiempo de visitar su enorme Monasterio benedictino. Nos quedan solo unos 130 km a Santiago, ¡ya casi lo tenemos!

Balance del día: 60,7 km con 1710 m de desnivel positivo acumulado.

El Camino con mi hija: día 12, de Samos a Melide (02/07/2015)

De nuevo un día durísimo. Llevo tres Caminos en bici y siempre explico lo mismo: las etapas gallegas son las más agotadoras. Por varias razones: porque se acusa el cansancio acumulado y especialmente el del día de entrada a Galicia (por el Cebreiro en el Camino Francés o por los altos de Padornelo y A Canda en la Vía de la Plata), por el ansia de llegar y, sobre todo, por la orografía, con constantes subidas y bajadas. Todo eso hace que 50 km en Galicia cuesten más que 100 en la Meseta. En Castilla pueden hacerse kilómetros con relativa facilidad y aquí parece que el cuentakilómetros no avanze aunque, a cambio, hoy no hace nada de calor.

Los primeros kilómetros del día nos llevan, entre campos cubiertos por la niebla, hasta Sarria, importante punto de inicio del Camino.

  

Sarria está a 113 km de Santiago y es el punto de partida elegido por los que quieren hacer el mínimo de 100 km andando que se necesitan para obtener la Compostela. Por eso es el lugar en el que más gente inicia su ruta a Santiago, entre el 20 y el 25% de todos los que acaban el Camino cada año. Y se nota, porque a partir de Sarria el Camino parece una romería. Adelantamos a cientos de peregrinos, lo que complica pasar en bici en los senderos estrechos. Curiosamente entre esos cientos nos hemos encontrado a un grupo de gente que conocíamos, ex-compañeros de Blanca en la A.E. la Soca, un grupo de scouts de Mataró, ¡el mundo es un pañuelo!

Lo más bonito de esta zona son los tramos por corredoiras. Entre carballeiras (bosques de castaños) se crea un paisaje mágico.

Todo el día son subidas y bajadas a través de zonas rurales de la provincia de Lugo. En un momento del día hemos pasado un nuevo hito, el indicador del kilómetro 100. ¡Que cerca parece después de haber hecho más de 700!

Otro pueblo importante por el que hemos pasado es Portomarín, tras cruzar el embalse del Río Miño. Este pueblo tuvo que hacerse nuevo cuando se creo el embalse ya que el pueblo antiguo quedó inundado por sus aguas. La iglesia sí se conservó y fue trasladada piedra a piedra a la nueva ubicación. Todavía se ve la numeración que se puso en cada piedra para saber como reconstruirla.

Y así, entre corredoiras, vamos avanzando hacia Santiago. El entorno es tan rural que cuando hemos parado a comer las gallinas picoteaban entre las mesas. Luego, poco antes de llegar a Melide, donde dormiremos, hemos pasado el límite entre la provincia de Lugo y la de Coruña.

Y en Melide no podía faltar una visita a la Pulpería Ezequiel, toda una institución en el Camino. Nos hemos puesto morados. La mejor manera de celebrar nuestra última noche en ruta. Mañana, si todo va bien, llegaremos a Santiago. Estamos a sólo 51 km.

Balance del día: 76,2 km con 1461 m de desnivel positivo acumulado.

El Camino con mi hija: día 13, de Melide a Santiago de Compostela (03/07/2015)

En Galicia no hay etapas fáciles, así que, aunque sean los últimos kilómetros hasta Santiago, todavía nos esperan unos cuantos “altos” rompepiernas y muchas preciosas corredoiras por recorrer.

  

Todo el día es una sucesión de pistas rurales, caminos por bosques, mayoritariamente de eucaliptos, y pequeñas carreteras locales. Los kilómetros pasan rápido aunque las ansias de llegar hacen que parezca que nunca se acaban.

Algunos altos son especialmente duros como el de Lavacolla. A estas alturas ya no tenemos ganas de “cuestas” y lo que queremos es llegar. Además, igual que ayer, el Camino está abarrotado de gente, caminantes y bicis, y se hace difícil avanzar en los tramos más estrechos.

El último alto que subimos es el Monte do Gozo. En todas las guías pone siempre que el nombre viene del “gozo” que provocaba en los peregrinos ver desde este monte las torres de la catedral de Santiago por primer vez. La verdad es que yo por mucho que miro no he visto nunca Santiago desde aquí. Los árboles tapan la vista. Quizás en la Edad Media no había árboles, ¿quién sabe? En todo caso, el gozo inmenso que nos produce es que es el último lugar al que hay que subir. Desde aquí todo es bajada hasta la Plaza del Obradoiro.

La entrada en la ciudad no es fácil y no está demasiado bien resuelta para las bicis. En la parte moderna es difícil ir por las aceras por la gente que hay y por la calzada hay muchísimo tráfico. Y cuando entramos en la parte histórica el Camino va por una calle peatonal prohibida a las bicis y, aunque hay un recorrido alternativo señalizado para nosotros, las indicaciones no están demasiado claras. En todo caso, poco a poco y con el corazón acelerado conseguimos llegar a la Plaza del Obradoiro. La entrada es caótica porque hay un millón de turistas pero por fin estamos aquí, ¡lo hemos conseguido! Es un momento intenso que solo pueden comprender los que lo han vivido. Como tantos otros de los que llegan a esta plaza, nos abrazamos, reímos, lloramos…

Es el final de dos semanas intensas y emocionantes. Hemos compartido momentos duros, momentos de risas y momentos de charla más reflexiva. Una gran experiencia. Dice un proverbio africano: “las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borran”. Espero que si has ido en bici también se aplique y que el recuerdo de estos momentos compartidos nos quede a los dos para siempre. Gracias Blanca por haberme acompañado.

Balance del día: 53,8 km con 1065 m de desnivel positivo acumulado

Total desde Saint Jean Pied-de-Port: 817,7 km con 12967 m de desnivel positivo acumulado

 
 

publicado 31/08/2015 por Juan Ramón

7 Respuestas a “Camino Francés, Junio 2015

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  1. Hola mi nombre es Hugo, me ha encantado la crónica de vuestro viaje. Yo pretendo realizarla desde león siguiendo el sendero como vosotros sin salir a carreteras. Me podrías decir en que albergues parasteis, indicando si merecía la pena o no. Saludos

    • Hola Hugo, gracias por tus comentarios. Entre León y Santiago dormimos en los albergues siguientes:
      León: Albergue Check In León http://www.checkinleon.es. Fantástico
      Rabanal del Camino: Albergue Nuestra Señora del Pilar http://albergueelpilar.com. Muy correcto
      Villafranca del Bierzo: Albergue Leo http://www.albergueleo.com. Fantástico
      Samos: Albergue Val de Samos http://www.valdesamos.com. Muy correcto
      Melide: Albergue Pereiro http://www.alberguepereiro.com. Bien

      En todos ellos repetiría. Quizás en Melide hay otros mejores pero a los dos primeros albergues que fuimos estaban llenos y nos quedamos en el que te indico.

      Suerte y ¡Buen Camino!

      • Gracias estoy en estos momentos en albergue piñeiro y en leon también me alojé en el check in, el resto de etapas no me coincidió con las vuestras. Recomendaría el nuevo albergue el peregrino si paráis en el acebo, nuevo y con pinta de hotel, muchas gracias de nuevo solo me queda Samtiago
        Saludos

  2. Hugo y Blanca… primero deciros que genial vuestro camino juntos, padre e hija. Yo lo hice sin alforjas, con una pequeña mochila y, por supuesto, solo toque el asfalto que te obliga algún tramo de entrar o salir de algún pueblo y ciudad.
    Yo lo hice después de vosotros, la segunda quincena de julio de 2015. En el blog que dediqué a mi viaje, recalqué que había tramos que era mejor no hacerlos por camino si se cargaba con alforjas. Había leído mucho sobre ello y había comprobado en vídeos que parecía lo mejor. Solo unos pocos osados dejaban muestra de bajar El Perdón o La Cruz de Ferro por el camino llevando alforjas en la bici.
    Estoy alucinado y muy contento de ver que una niña de 14 años ha hecho esos dos descensos con alforjas, previas subidas, aunque haya tenido que poner pie a tierra en ocasiones. Mi más sincera enhorabuena a los dos.
    Estoy deseando llegar a O Cebreiro para comprobar vuestra elección para subir… y espero que sea por…
    Voy a seguir leyendo. Muy bonitas fotos. Saludos

    • Hola Javier, gracias. ¿Cual es la dirección de tu blog? Me gustaría leerlo. La verdad es que somos minoría los que vamos en bici siguiendo estrictamente las flechas amarillas pero la experiencia es completamente diferente. Creo que los que se empeñan en ir buscando carreteras alternativas se pierden lo mejor. ¡¡ Felicidades por tu Camino !!

  3. Perdona antes te he llamado Hugo y es Juan Ramón. Ya he comprobado que el Cebreiro calló por el camino original… ¡Fantástico! No tiene comparación subir por la carretera… sois unos máquinas. Saludos otra vez.

    • Bienvenido al club de los que subimos el Cebreriro por el Camino 🙂 La subidita se las trae pero solo son un par o tres de kilómetros realmente duros, el resto es mas llevadero.

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