Camino Aragonés, Julio 2016

Un año después de acabar el Camino Francés con mi hija Blanca, que ahora tiene 15 años, hacemos una pequeña escapada de tres días para seguir el Camino Aragonés en bicicleta hasta su confluencia con el Francés en Puente la Reina. Para ser precisos no deberíamos hablar de un “Camino Aragonés” sino de la variante aragonesa del Camino Francés. Se considera que el Francés entra en la Península por dos puntos diferentes, Roncesvalles en Navarra y Somport en Aragón. En Óbanos, un par de kilómetros antes de Puente la Reina, ambas variantes se juntan en una sola que prosigue hasta Santiago. Por eso lo correcto es hablar de las variantes navarra y aragonesa del Camino Francés, pero como la variante navarra es muchísimo más popular se tiende a llamarla Camino Francés “a secas” y Camino Aragonés a la otra para diferenciarla.

En este plano, cortesía de www.gronze.com, se ve el recorrido de esta variante desde el puerto de Somport hasta su enlace en Puente la Reina. Lógicamente en la antigüedad un camino no empezaba en un puerto de montaña ya que ahí no vivía nadie. Somport no es más que la entrada en la península de uno de los caminos principales que cruzan Francia, la Vía Tolosana o Camino de Arles, que a su vez recibe ramales desde otras zonas del Sur de Francia y desde Italia ¡hay una telaraña inimaginable de caminos que desde toda Europa nos dirigen a Santiago!


Camino Aragonés: día 1, de Somport a Jaca (02/07/2016)

Con idea de recorrer los 165 km de la variante aragonesa hemos salido de casa a las 7 de la mañana en coche para llegar a Jaca a tiempo de coger el autobús que sube a Somport a las 12.30. Llegamos a las 11 con un amplio margen y después de preparar las bicis, vestirnos de ciclista y esperar desayunando en un bar, subimos por fin al autobús que en menos de media hora nos deja en lo alto del puerto (podéis consultar aquí el horario de los autobuses). Una foto junto al puesto fronterizo abandonado para dejar constancia del inicio del Camino y, entre la niebla, empezamos el descenso… por un tramo de escaleras. Esto será una constante en los primeros kilómetros del día, muchos tramos de sendero en pendiente han sido “reparados” poniendo escalones, para supuestamente facilitar la vida a los caminantes, pero dificultando el paso en bicicleta y, en mi opinión, haciéndolo menos natural y quitándole parte del encanto.


Dejando aparte los tramos de escalones, el descenso es espectacular. El sendero es muy técnico con tramos rocosos que no siempre podemos pasar subidos en la bici pero estamos en pleno Pirineo y el paisaje es precioso.

Entre prados de montaña y bosques de abetos llegamos a los pocos kilómetros a la estación de esquí de Candanchú. Rápidamente la atravesamos y seguimos bajando.


Aunque estemos descendiendo un puerto también encontramos tramos en subida, más de los que pensábamos, y entre eso, los escalones y la dificultad del terreno, el recorrido es mucho más lento de lo que habíamos previsto.



Por senderos pedregosos entre bosques llegamos a Canfranc Estación, una enorme estación de tren (el edificio tiene 240 metros de largo) inaugurada en 1928 para dar servicio a la línea internacional entre España y Francia por Somport pero que pasó a estar prácticamente en desuso desde que en 1970 se interrumpió la línea en el lado francés debido al derrumbe de un puente y el descarrilamiento de un tren de mercancías.


Pasada la estación seguimos descendiendo por senderos que en algunos momentos nos recuerdan a las corredoiras gallegas con sus piedras cubiertas de musgo. Cada vez hace más calor y sudamos de lo lindo porque el ambiente es muy húmedo, especialmente al circular paralelos a riachuelos.


Cruzamos un par de pueblos, Villanúa y Castiello de Jaca, y finalmente llegamos a Jaca, donde dormiremos hoy. Lo que tenía que ser un simple “paseo”, 30 km en bajada, nos ha costado cuatro horas y media y nos ha dejado bastante cansados aunque, eso sí, hemos disfrutado muchísimo.


Balance del día: 32,0 km y 408 m de desnivel positivo acumulado (y 1215 m de descenso acumulado).

Camino Aragonés: día 2, de Jaca a Sangüesa (03/07/2016)

Los primeros 10 km del día no tienen una gran complicación. Por pistas y senderos avanzamos siguiendo el valle del Río Aragón. Una característica de todo el Camino Aragonés es que, si se siguen estrictamente las flechas amarillas como hacemos nosotros, se circula mayoritariamente por senderos estrechos. Además, las veces en las que la ruta pasa por pistas agrícolas o forestales generalmente el firme no es liso sino pedregoso y roto, haciendo más lenta la circulación con la bici.


Después de Santa Cília de Jaca el sendero cruza un bosque donde los peregrinos han ido dejando montones de piedras que lo convierten en un lugar con un aire mágico.


Tras pasar Puente la Reina de Jaca (no confundir con el otro Puente la Reina en Navarra, donde acaba la Variante Aragonesa, la reina tenía muchos puentes…), empieza uno de los platos fuertes del día, la ascensión a Arrés. El primer kilómetro es duro, por un sendero pedregoso que nos obliga a arrastrar la bici en algunos tramos. Después la pendiente se suaviza y durante un par de kilómetros se circula por la ladera de la montaña ganando suavemente altura respecto al fondo del valle.


El sendero continúa, siempre por la ladera de la montaña, hasta que al doblar un recodo aparece al fondo el pueblo. La llegada es espectacular. Todo el camino a Arrés ha sido duro pero precioso.


Desde la parte alta del pueblo, junto al bar donde paramos a desayunar, un mirador nos ofrece esta vista del valle con las cimas pirenaicas como telón de fondo. La señora del bar nos ha dicho que se ve Somport… Por ahí debe estar pero mi vista no da para tanto…


El descenso del pueblo es tan brusco como el ascenso. 500 metros de trialera y ya estamos en el fondo del valle.


Los siguientes 25 km siguen la misma tónica de combinar pistas y senderos y algún tramo muy corto de asfalto. El terreno es difícil y el paisaje generalmente precioso.


Van pasando las horas y empezamos a tener hambre pero no pasamos por ningún sitio en el que haya un bar o una tienda. El Camino pasa cerca de algunos pueblos pero no llega a entrar en ninguno de ellos. En algunos tramos las colinas de arenisca erosionadas por el agua y el viento forman un paisaje curioso.


Muchos de los senderos que pasamos están completamente invadidos por la vegetación. Algunas veces ni siquiera se ve el suelo y hay que intuir por donde continúa. Y la consecuencia es que tenemos las piernas y los brazos llenos de arañazos. Por fin, después de una preciosa zona de bosque llegamos a Ruesta, un pueblo abandonado en el que solo se ha restaurado una casa que hace de albergue y además tiene bar. Sin embargo decidimos no parar porque leemos en una guía que al descender del pueblo se llega a un camping donde también hay un bar. Nos veíamos comiendo un bocata en el camping con una bebida bien fría en la mano mientras nos bañábamos en el río… Con el calor que hacía parecía un plan perfecto así que allá vamos…


Un rápido descenso y llegamos a la zona del supuesto camping para descubrir que no hay nada. Un momento después encontramos unas personas en un campo y nos explican que como esta zona está afectada por la ampliación del embalse de Yesa, que lo inundará todo, el camping ya ha sido cerrado. Miramos al pueblo del que acabamos de bajar y no apetece nada volver a subir… así que muertos de hambre, de sed, de calor y de cansancio decidimos seguir hasta el siguiente pueblo que está a 12 km.


El pequeño inconveniente es que en esos doce kilómetros hay que subir a un alto, el Alto de Cabañera. Son 6 km de ascenso por una pista de piedra blanquecina que deslumbra con el sol de las tres de la tarde, aumentando la sensación de calor. Y sin una mísera sombra. Creo que nunca me había costado tanto una subida en bicicleta, ha sido durísimo. Tras el alto afortunadamente empiezan las bajadas aunque combinadas con algún repecho de subida hasta que finalmente entramos en Undués de Lerda. Nada más entrar al pueblo se pasa por un antiguo lavadero donde nos hemos remojado completamente. El calor era sofocante.


Ya más descansados solo nos quedan los últimos 11 km del día, casi todos en bajada, para llegar a Sangüesa, donde dormiremos hoy. En este último tramo cruzamos el límite entre Aragón y Navarra.


Balance del día: 77,8 km y 1150 m de desnivel positivo acumulado

Camino Aragonés: día 3, de Sangüesa a Puente la Reina (04/07/2016)

Como el día anterior, nos levantamos a las 6 y antes de las 7 ya estamos en marcha. Hoy nada más salir de Sangüesa nos desviamos del camino tradicional para seguir una variante que se está popularizando en los últimos años por el interés paisajístico de la zona que atraviesa, la Foz de Lumbier. Se trata de un cañón excavado por el río Irati que tiene la particularidad de ser recorrido por una vía verde, la plataforma de un antiguo ferrocarril reconvertido en ruta para bicicletas.


Para llegar a la Foz hay que hacer 5 kilómetros de carretera entre Sangüesa y Liédena, el pueblo en el que empieza la Vía Verde. El recorrido por la Foz es corto, apenas 1,3 km, pero el paisaje es espectacular. Mientras lo recorremos, sobre nuestras cabezas sobrevuelan los buitres.

Al terminar el cañón la pista continúa un par de kilómetros más hasta llegar al pueblo de Lumbier. A partir de aquí empezamos a remontar por pistas medio escondidas entre los pastos de los campos.


Pasado Nardues-Aldunate la ruta sigue por un sendero que remonta bruscamente para ir a empalmar con el camino tradicional (del que nos habíamos desviado para hacer la variante de la Foz de Lumbier) en la pista que asciende al Alto de Loiti. La subida es dura y el terreno difícil así que hemos de empujar la bici más de una vez.


Una vez que nos juntamos con el recorrido tradicional la subida se hace mucho más suave. La pista atraviesa una zona boscosa y hemos de cruzar un par de barreras para el ganado antes de llegar al Alto. Desde allí bajamos por un camino hasta Izco.


Los 10 km siguientes, entre Izco y Monreal, no tienen demasiada historia y transcurren mayoritariamente por pistas en buen estado que permiten avanzar, por una vez, bastante rápido. A partir de Monreal, en cambio, se inicia una de las zonas más chulas de este Camino: 13 km de senderos bajando y subiendo constantemente como en una montaña rusa. Es duro pero el esfuerzo vale la pena.


Y por fin llegamos a la magnífica iglesia de Santa María de Eunate. Por aquí ya habíamos pasado el año pasado en el Camino Francés porque aunque no está en ese Camino, es habitual desviarse unos kilómetros para pasar por aquí y verla. Eso quiere decir que los 3 o 4 km que quedan de aquí a Óbanos, donde se juntan oficialmente las dos variantes, ya los hicimos el año pasado.


Enseguida llegamos a Óbanos y recorremos los pocos km que nos separan de Puente la Reina, donde terminaremos la ruta. Se nota que estamos en el Camino Francés porque en este pequeño tramo hemos visto más caminantes que en los tres días anteriores. En Puente la Reina cruzamos el pueblo hasta el puente que le da nombre donde damos por terminado “oficialmente” el Camino Aragonés. Estamos cansadísimos pero muy satisfechos.


Ya solo nos queda esperar al autobús que pasa a las 15.30 para llevarnos a Pamplona (información aquí) donde esperamos un par de horas comiendo y desmontando las bicis para coger otro autobús que sale a las 18.00 para llevarnos a Jaca (información aquí). Después nos quedan casi cuatro horas de coche hasta casa donde llegamos rendidos después de estos tres días súper intensos.

Y, para acabar, una valoración de Blanca: Han sido tres días muy duros en los que en más de una ocasión hemos tenido que bajarnos de la bici a empujarla, algunas de ellas debido a que nuestras fuerzas no daban para más. Ha sido una gran prueba física y psicológica con una recompensa bién merecida. Los paisajes han sido brutales en todo momento, pero la indescriptible sensación de sumergirse en ellos mediante nuestras propias pedaladas es la que hace que valga la pena todo el esfuerzo que volveríamos a hacer una y otra vez.

Balance del día: 67,9 km con 1373 m de desnivel acumulado.

Balance total del Camino Aragonés entre Somport y Puente la Reina: 177,7 km con 2931 m de desnivel acumulado.

¡Buen camino!

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publicado 10/07/2016 por Juan Ramón