2019_Caminos del Salvador y Primitivo BTT

Esta es la crónica de mi quinto Camino de Santiago, el cuarto que hago en bicicleta, acompañado por mi hijo Pol. El relato está escrito en riguroso directo cada noche al terminar la etapa del día. Aquí simplemente he juntado todas las etapas en orden cronológico para facilitar su lectura sin realizar ningún cambio.

Caminos del Salvador y Primitivo: introducción

Con mi hijo Pol, de 16 años, iniciamos mañana en bicicleta de montaña el Camino del Salvador entre León y Oviedo, desde donde seguiremos por el Camino Primitivo para llegar hasta Santiago de Compostela. Hemos elegido un itinerario no excesivamente largo, unos 500 km, pero que es probablemente la ruta más montañosa y dura que puede hacerse para llegar a Santiago.

Rutas jacobeas del norte (fuente: wikipedia)

Si nos fijamos en este mapa de rutas jacobeas del norte de España, vemos que existen dos grandes itinerarios en sentido este-oeste: el Camino Francés por la meseta y el Camino del Norte por la costa. Es decir, simplificando mucho, un camino al sur de la Cordillera Cantábrica y otro al norte de la misma. Y, uniendo estas dos rutas, una red de caminos mucho menos transitados que comunican la costa con la meseta, llevándonos del Camino del Norte al Camino Francés. El Camino Vasco del Interior, por ejemplo, permite a los peregrinos que entran a la península por Irún “bajar” hasta Vitoria y de ahí seguir hasta conectar con el Camino Francés en Santo Domingo de la Calzada o en Burgos. Desde Suances, cerca de Santander, parte otro camino que nos sirve como ejemplo, la Calzada de los Blendios, también conocida como Vía del Besaya o Ruta de Campoo. Permite, una vez mas, conectar la costa con el Camino Francés, en este caso en Carrión de los Condes, y es en ese sentido norte-sur como se ha recorrido tradicionalmente. El propio Camino Primitivo que planeamos recorrer nosotros puede considerarse un ejemplo más de ruta que comunicaba tradicionalmente la “costa” (Oviedo no está en la costa pero si en la franja costera al norte de la Cordillera Cantábrica y a solo 30 km, aproximadamente, del mar) con el Camino Francés, en este caso empalmando con el mismo no en la meseta sino en Melide, ya en Galicia.

Pues bien, el Camino del Salvador o de San Salvador, tiene la particularidad de ser el único recorrido jacobeo tradicional, hasta donde yo sé, que va en sentido opuesto a todos los demás, ascendiendo desde la Meseta hasta Oviedo y cruzando la Cordillera Cantábrica en sentido sur-norte, del interior hacia la costa (hablamos del sentido en el que habitualmente se han recorrido, y se siguen recorriendo, estos itinerarios, que es también la dirección hacia la que apuntan las flechas amarillas. Obviamente cada uno es libre de recorrer cualquiera de ellos en el sentido opuesto al que tradicionalmente se ha hecho, cada cual marcha hacia donde quiere…)

Plano del Camino del Salvador (fuente: Fed. Esp. de Asoc. de Amigos del Camino de Santiago)

¿Y por qué esta anomalía? ¿qué sentido tenía en la antigüedad que peregrinos venidos de toda Europa por el Camino Francés se desviaran desde León, retrasando la llegada a Santiago, la meta soñada, para emprender una difícil travesía de montaña, pudiendo seguir mucho más plácidamente hacia poniente por los páramos de Castilla? la respuesta está en la Catedral de San Salvador de Oviedo, que desde la Edad Media ha custodiado una serie de reliquias que se creen relacionadas con la pasión y muerte de Jesús y con la Virgen María y cuya importancia atraía peregrinos de toda Europa. En la Edad Media se consideraba que esa colección de reliquias era la segunda más importante de toda la cristiandad, solo superada por Roma. Y de ahí la devoción por Oviedo como lugar de culto que bien valía un desvío antes de dirigirse a Santiago (o al regresar de ésta), resumida en un dicho popular: “quien va a Santiago y no a San Salvador, sirve al criado y deja al Señor”.

Y poco más, hoy ha sido un día de traslado hasta León, donde nos hemos alojado en el albergue Check In León, el mismo en el que estuve al pasar por aquí en mi segundo Camino Francés, en 2015. En la ciudad se ven bastantes peregrinos, aunque me temo que el 99,9% de ellos seguirá mañana en dirección oeste, hacia Astorga, mientras nosotros emprendemos camino rumbo norte, hacia el duro puerto de Pajares. Ahora a descansar que mañana nos espera una larga jornada.

Caminos del Salvador y Primitivo: día 1, de León a Pajares (29/08/2019)

Salimos tempramo del albergue, con muchisimas ganas de empezar por fin el camino. Las flechas amarillas nos llevan por el centro histórico de la ciudad hasta la catedral y de ahí continuan callejeando hasta el espectacular Hostal San Marcos, antiguo hospital de peregrinos reconvertido actualmente en parador de turismo.

Es justamente delante del Hostal San Marcos donde se separan el Camino Francés y el Camino del Salvador. Una placa en el suelo lo recuerda. Pero antes de proseguir hacia Oviedo decidimos buscar un taller de bicicletas para solucionar un problema en la bici de Pol. Son las 8 y hasta las 9 no abren, así que hemos de esperar. Finalmente nos lo reparan pero entre una cosa y otra salimos de León pasadas las 10 de la mañana, muy tarde para la imponente etapa que tenemos por delante…

Ya en camino, por fin, los primeros kilómetros para alejarse de la ciudad transcurren por un cómodo carril-bici. Pero enseguida el asfalto se convierte en pista y la pista en sendero, empezando las complicaciones.

La primera parte de la etapa, durante unos 35 km, la ruta transcurre paralela al río Bernesga. Pero no por el fondo del valle sino por la ladera de la montaña, con constantes subidas y bajadas. Algunas cuestas obligan a empujar la bici y hace muchísimo calor. Empezamos a ver que este camino no es una broma…

Pasamos por Cascantes, donde aprovechamos para reponer agua y remojarnos en su fuente. Afortunadamente, la mayoría de pueblos que atravesaremos durante el día tienen fuentes públicas y agua nunca falta. Tras Cascantes el camino mejora y hay varios tramos de asfalto por una carreterita local que, pasando por la bonita ermita de Celada, nos acaba llevando a La Robla, donde reponemos fuerzas en un bar.

Tras el descanso, los siguiemtes 12 o 13 km no tienen mucha historia, llevándonos por pistas o carreteras hasta Buiza, últma población antes de afrontar uno de los platos fuertes del día, la ascensión a las Forcadas de San Antón. Es una subida dura por pistas y senderos, con algunos tramos pedregosos y de muchísima pendiente que nos obligan, una vez mas, a arrastrar la bici.

Las Forcadas de San Antón son una zona de pináculos de roca con formas caprichosas. Las atravesamos por un sendero que, en algunas zonas, conserva empedrados que datan de época romana. Era tambien la ruta empleada por los arrieros para trasladar mercancias de un valle a otro cuando las comunicaciones no eran como ahora.

El camino es duro pero el paisaje que nos rodea es precioso. Hay muchos tramos no ciclables y el avance con la bicicleta es muy lento.

Una vez pasadas las Forcadas, el camino va descendiendo durante varios kilómetros entre bosques hasta llegar a Poladura de la Tercia, donde devoramos un fabuloso bocadillo de tortilla de patatas en el único bar del pueblo.

A partir de Poladura iniciamos la ascensión más dura del día, y también la más espectacular, el alto de los Romeros, donde se levanta la cruz del Salvador. Empezamos por una pista mayoritaríamente ciclable que nos acerca a las montañas.

Seguimos subiendo por senderos cubiertos de hierba seca. El paisaje es cada vez más alpino.

Por fin vemos, a lo lejos, la cruz del Alto de los Romeros. El último tramo antes de alcanzarla es un sendero rocoso en el que hay que cargar la bicicleta a cuestas.

Desde la cruz tenemos unas bonitas vistas de las montañas que nos rodean.

Pero con el Alto de los Romeros no ha terminado la subida. El camino continúa ascendiendo por terreno complicadísimo para las bicis hasta el Collado del Coito, que con sus 1578 metros de altitud es el punto más alto del Camino del Salvador.

Después empezamos un largo descenso rodeados de niebla. En algunos momemtos parece que vayamos a lanzarnos al vacío.

El descenso acaba en Arbás del Puerto, un pequeño núcleo con una bonita colegiata y desde donde poco más de un kilómetro por carretera nos lleva al Puerto de Pajares, que además es el límite entre León y Asturias.

Cada vez más envueltos por la niebla y casi de noche descendemos los pocos kilómetros que nos quedan hasta el pueblo de Pajares donde dormiremos hoy. Ha sido una etapa espectacular y muy, muy dura para hacerla en bicicleta. Llegamos exhaustos, para ser el primer día no ha estado nada mal. Cenamos y caemos rendidos en la cama…

Balance del día: 76,5 km y 1880 metros de desnivel positivo acumulado.

Caminos del Salvador y Primitivo: día 2, de Pajares a Oviedo (30/08/2019)

Podría parecer que estando en Pajares a 990 metros sobre el nivel del mar y teniendo que ir a Oviedo, a 200 m, todo debería ser bajada, pero no, eso no se cumple casi nunca en los Caminos de Santiago. Siempre hay “altos” estratégicamente colocados para complicar las cosas…

O a veces ni siquiera hace falta que haya ningún alto, simplemente el camino sube y baja porque el terreno es accidentado, acumulando desnivel sin necesidad de ascender ningún puerto de renombre. Es el caso de los primeros quince kiloómetros de hoy. Por senderos interminables en la ladera de la montaña vamos avanzando lentamente a causa de las subidas y bajadas constantes y porque en muchas ocasiones el terreno es tan pedregoso que es dificilmente ciclable.

Para esos primeros 15 km hemos tardado más de tres horas. Pasamos pequeños núcleos de población como Santa Marina, Llanos de Somerón o Herías. El terreno es tan malo que Pol ha tenido un pequeño accidente, sin consecuencias. Al final del día habrán sido dos o tres caídas pero ninguna grave.

En algunos momentos el sendero avanza colgado en la ladera de la montaña muy por encima del fondo del valle y da una cierta impresión porque una caída podría ser fatal.

A partir de Campomanes la cosa mejora notablemente y durante bastantes kilómetros se combinan pistas asfaltadas, paseos fluviales, algún tramo de carretera sin tráfico… y además no hay apenas subidas. El camino discurre junto al río Lena primero y al río Caudal después. Los kilómetros más plácidos desde que empezamos en León.

En ese tramo destaca la Ermita de Santa Cristina de Lena, situada en un pequeño alto sobre el río.

Y así llegamos a Mieres, donde paramos una vez más a comer algo y descansar antes de afrontar el último tramo de la etapa.

Desde Mieres quedan unos 15 km a Oviedo pero las dificultades no se acaban. Queda una dura ascensión al Alto del Pedrún, descender, otra dura ascensión hasta un lugar llamado Picullanza, descender de nuevo y aún una última ascensión, no muy larga, hasta Caxigal. Y en algunos tramos el terreno es tan complicado que nos parece increíble que estemos a pocos kilómetros de una gran urbe. El verde llega hasta las primeras casas de la ciudad.

Y por fin, ¡Oviedo! Parecía que no llegábamos nunca. La vemos de lejos desde la zona de Caxigal y rápidamente descendemos y entramos en sus calles. Seguimos las señales del Camino como podemos, siempre es dificil en las grandes ciudades, y llegamos finalmente al centro histórico.

Y frente a la catedral acaba oficialmente el Camino del Salvador. Ahora a descansar que nuestro viaje no ha terminado, proseguimos mañana por el Primitivo. Pero antes, ya que estamos en Asturias, celebramos este primer objetivo conseguido cenándonos un fabuloso cachopo… ¡nos lo hemos ganado!

Balance del día: 58,8 km con 1.721 m de desnivel acumulados.

Total del Camino del Salvador León-Oviedo: 135 km y 3.701 m de desnivel

Caminos del Salvador y Primitivo: día 3, de Oviedo a Bodenaya (31/08/2019)

El día en Oviedo se levanta ligeramente lluvioso, esa fina lluvia que en algunos lugares llaman un calabobos. Desayunamos en un bar y enseguida abandonamos la ciudad por una pista asfaltada que pronto se convierte en un camino rural. Como ayer al entrar en Oviedo, es sorprendente lo rápido que pasamos del ajetreo de la urbe al campo, sin ver los suburbios o las zonas industriales que rodean habitualmente las grandes ciudades.

Pasamos pequeños núcleos como San Lázaro de Paniceres y Loriana y empezamos a experimentar los espectaculares caminos y senderos del Primitivo, entre bosques preciosos envueltos en la niebla.

En comparación con lo vivido en el Camino del Salvador aquí el terreno es muy, muy cómodo. Al final del día habremos ido sobre la bici el 99% del recorrido, prácticamente todo es ciclable, y eso se agradece después de los dos días anteriores.

Así llegamos a Grado, donde tras comer algo empezamos una dura subida al Alto de El Fresno. Hemos coincidido con otras 3 o 4 bicicletas y todos ibamos con la lengua fuera subiendo unas rampas inhumanas. Hoy, por cierto, hemos visto muchos peregrinos a píe y algunos en bici. Creo que antes de salir de Oviedo ya habíamos adelantado a más caminantes que los que nos habíamos cruzado en los dos días por El Salvador.

Tanto en la subida como en la bajada del Alto de El Fresno seguimos circulando por bosques que parecen sacados de un cuento de hadas, con árboles y piedras cubiertos de musgo.

Pasamos Cornellana, una población con un enorme monasterio casi en ruinas, y seguimos mayoritaríamente por senderos, a veces embarrados, por el bosque. El cielo ha continuado cubierto todo el día pero la lluvia no ha ido a más y nos ha respetado hasta el final de la etapa.

La última población importante que cruzaremos hoy es Salas. Desde allí quedan 10 kilómetros de durísima subida, que nos ha costado horrores con el esfuerzo acumulado, hasta Bodenaya, donde nos alojamos en el albergue de David y Celia. Este albergue, en el que ya me alojé en mi camino a pie de 2016, conserva todo el espíritu original del Camino de Santiago. Te acojen en su casa como si fueras un amigo, preparan cena y desayuno comunitarios y crean una atmósfera especial que convierte la estancia en una experiencia que no hay que perderse, y que quería que Pol conociera para ayudarle a entender mejor la magia del Camino, ¡gracias David y Celia por ser de esas personas que hacen del Mundo un lugar mejor!

Balance del día: 58,4 km y 1.748 m de desnivel acumulados.

Caminos del Salvador y Primitivo: día 4, de Bodenaya a Campiello (01/092019)

Salimos del albergue de Bodenaya y, de inmediato, empieza a llover. Los cinco primeros kilómetros por pistas y senderos nos han dejado ya empapados y llenos de barro.

En una de esas hemos tenido un pequeño contratiempo. Pol llevaba un cortavientos atado a la bolsa de equipaje que va detrás del sillín. De repente el cortavientos se ha soltado, ha resbalado hacia la rueda y se ha enganchado en la transmisión y los discos de frenos de tal forma que ha quedado destrozado y, además, liado de tal manera que ha habido que cortarlo a trozos con una navaja para poder sacarlo. Una vez solucionado seguimos hacia Tineo.

Después de Tineo empiezan díez kilómetros de caminos a ratos entre bosques y a ratos entre prados que son una maravilla. Aunque hoy, claro está, muchos tramos se complican por el barro y la lluvia.

A pesar de todo, esta zona es una de las más espectaculares que hemos recorrido desde que salimos de León. El bosque es mágico y la lluvia y la niebla, aunque molestas, le añaden aún más encanto.

Así hemos llegado a Campiello sobre las 12.30 de la mañana. Hemos comido un pincho de tortilla de patatas (se está conviertiendo en un clásico en este camino) y, mientras tanto, hemos considerado la situación. Estábamos empapados y llenos de barro, y la previsión era que siguiera lloviendo gran parte del día. Por delante teníamos la ruta de los Hospitales, probablemente la zona más bonita del Primitivo, pero que son 15 duros kilómetros por montaña. Con niebla y lluvia no eran muy aconsejables y mañana, en cambio, se prevé mejor tiempo en esta zona. Así que hemos decidido quedarnos y, además, sustituir el albergue por una habitación de hotel en la que descansar el resto del día y retomar fuerzas para lo que nos queda. Y aquí estamos, son las 18 de la tarde y hasta hace una hora no ha parado de llover. Ahora parece que mejora. A ver que tal mañana…

Balance del día: 23,1 km con 624 m de desnivel acumulados.

Caminos del Salvador y Primitivo: día 5, de Campiello a Castro (02/09/2019)

A las 6 de la mañana me he despertado y me ha parecido oir la lluvia golpeando el tejado del hotel. Me he acordado de toda la familia de los que hacen la previsión del tiempo… hasta que me he dado cuenta de que lo que oía era ¡la ducha en la habitación de al lado! Aliviado, he tenido que pedir humildemente perdón a todos los metereólogos porque, en efecto, la previsión era correcta y hoy no ha llovido en todo el día.

Así que, con tiempo afortunadamente seco, salimos de Campiello rumbo a uno de los mejores tramos del Camino Primitivo, la ruta de Hospitales. Menos de 3 km nos separan del pequeño núcleo de Borres y un par de kilómetros después llegamos a la división entre la ruta por Pola de Allande o la de Hospitales que recorreremos nosotros.

La ruta de Hospitales es realmemte el itinerario más ajustado al camino jacobeo histórico, como prueban las ruinas de varios hospitales medievales de peregrinos, que son los que le dan nombre. Sin embargo, como transcurre por una zona de montaña aislada y sin poblaciones ni servicios durante 15 kilómetros, a menudo las guías del Camino Primitivo insisten en considerar como ruta “normal” la que va por Pola de Allande, que no se aleja tanto de carreteras y poblaciones. Pero creo que la ruta por la montaña es mucho más bonita y no hay que perdérsela.

Empezamos remontando por pistas forestales con una subida prácticamente constante. Solo en algunos momentos la pendiente se suaviza y nos da un respiro momentáneo.

A medida que subimos la niebla se vuelve más espesa, aunque nunca llega a cubrirnos. Hace tanto viento que se desplaza rápidamente y viene y se va constantemente. La ruta está señalizanda teniendo en cuenta la presencia habitual de niebla y los postes indicadores son tan abundantes y visibles que en ningún momento dudamos de la ruta a seguir.

A partir de una altitud determinada desaparecen los bosques y predominan las praderas de alta montaña. El paisaje es precioso y sólo algunas vacas hacen compañía a los peregrinos.

No todo el camino es ciclable, hay algún tramo de sendero pedregoso con mucha pendiente que nos obliga a arrastrar la bici, pero en general es bastante transitable en bicicleta de montaña, calculo que aproximadamente el 95% del recorrido, dependiendo del nivel y las fuerzas de cada uno.

Algún descanso para reponer fuerzas y continuamos porque el avance es muy lento y los kilómetros no pasan.

Al fin llegamos al alto de La Marta desde donde se sigue ascendiendo (curiosamente no bajamos, aunque hayamos llegado a un “alto”) y poco después se llega al Puerto del Palo, fin de la travesía de Hospitales.

Desde el puerto hay un descenso brusco bastante complicado hasta el pequeño núcleo de Montefurado y luego faltan aún siete kilómetros nada fáciles hasta Berducedo, el primer pueblo en el que encontrar un bar donde comer algo. Hemos llegado agotados y hambrientos.

Tras reponernos en Berducedo, el próximo reto es la subida a Busapol, una montaña con una fila de aerogeneradores en su cima. Es una subida corta pero intensa y, aunque durante la travesía de Hospitales hacía frío y viento, ahora hace mucho calor y el ascenso ha costado lo suyo.

Finalmente llegamos arriba y empezamos un largo descenso que nos lleva en pocos kilómetros desde los más de 1.000 metros de altitud de Busapol hasta los 200 metros del Embalse de Salime. Es un descenso que para los peregrinos a pie es muy duro porque castiga mucho las rodillas, pero para nosotros es una gozada.

Y una vez en la presa del embalse, toca remontar por el otro lado durante 6 duros kilómetros hasta Grandas de Salime y otros 6 más fáciles hasta Castro, donde dormiremos hoy. Estamos a solo 10 km, pasando un puerto, del límite entre Asturias y Lugo. Mañana, si todo va bien, entraremos en Galicia, ¡ya se huele a pulpo a feira!

Balance del día: 55,9 km con 2.269 m de desnivel acumulados

(Nota: Runtastic, la aplicación que utilizo para grabar el recorrido y medir la distancia, desnivel, velocidad, etc., me ha dado estos valores en la étapa de hoy, pero yo dudo que hayamos hecho ese desnivel. Me parece excesivo, pero no sé que ha podido pasar. En todo caso, hemos hecho muchísima subida hoy, aunque quizas no sean 2.269 m)

Caminos del Salvador y Primitivo: día 6, de Castro a Lugo (03/09/2019)

Después de contemplar un bonito amanecer desde el albergue de Castro en el que hemos dormido, nos ponemos en marcha rumbo a Galicia. Unos pocos kilómetros nos separan, pero para llegar debemos primero cruzar el Puerto del Acebo.

Empezamos ganando altura por pistas forestales y enseguida dejamos atrás Penafonte, la última aldea asturiana que atravesaremos. Como en muchos otros puertos que subimos en este y otros caminos de Santiago, la presencia de aerogeneradores nos indica el punto más alto al que debemos llegar.

Cuesta subir, son los primeros kilómetros del día y los músculos aún se están despertando… Pero avanzando metro a metro acabamos colocándonos a la altura de los molinos y coronando el puerto.

Empezamos a bajar por el otro lado y, de repente, una simple línea marcada con piedras en el suelo y una pequeña placa nos indican que salimos de Asturias y entramos en Galicia, en la provincia de Lugo. El primer mojón que vemos anuncia que faltan 165,974 km a Santiago.

Enseguida pasamos por el primer bar de la etapa, y del Camino Primitivo en tierras gallegas, que es la Venta del Acebo, de decoración un tanto… peculiar. Desayunamos nuestro tradicional bocadillo de tortilla de patatas y constatamos que, sin ninguna duda, cuando se trata de tortillas de patatas Galicia juega en otra liga. La de hoy estaba excelente. De decoración quizás no saben mucho, pero la tortilla la bordan.

Desde la venta El Acebo, hay una fuerte subida a un nuevo alto y, después, unos 10 kilómetros con bajadas y pequeñas subidas hasta A Fonsagrada, pueblo situado en alto y al que nos ha costado llegar. Para entonces hacía muchísimo calor y notábamos el cansancio acumulado de tantos días.

Pasado A Fonsagrada, iniciamos un nuevo ascenso, esta vez al Alto de Montouto, en el que hay las ruinas de un antiguo hospital de peregrinos. No es un alto importante, pero la acumulación de desnivel durante todo el día ha sido mortal. En la cima hemos estado un buen rato tumbados a la sombra de una pequeña ermita.

En un día marcado por las subidas, si hay una especialmente dura son los últimos 500 metros antes de A Lastra. La llaman la “cuesta del sapo” porque todo el mundo sube con la lengua fuera. Y eso se refiere a los caminantes, con la bici es aún más rompedora.

Desde A Lastra todavía hay que continuar con la sucesión de subidas y bajadas que han sido la tónica del día. El último de todos ha sido el alto de Vaqueriza. Desde este, por fin, se inicia la parte más cómoda de la etapa, descendiendo hasta la llanura en la que se sitúa la ciudad de Lugo. Los últimos 20 km del día son prácticamente planos o en ligero descenso por caminos rurales o senderos forestales y nos llevan rápidamente a la ciudad.

Hemos entrado finalmente en Lugo sobre las 20 h, totalmente agotados, aunque muy satisfechos de haber llegado. Nos habíamos propuesto intentar llegar a Lugo hoy, pero sabíamos que sería un esfuerzo enorme, especialmente por los muchos puertos y altos que había que cruzar. Nos hemos premiado dándonos un homenaje en la Pulpería Aurora do Carballiño, con buen pulpo, buena carne y un postre llamado “locura de chocolate”. El nombre lo dice todo…

Balance del día: 78,5 km y 2.151 m de desnivel acumulados (y hoy no tengo dudas de la medición)

Caminos del Salvador y Primitivo: día 7, de Lugo a Melide (04/09/2019)

Jornada absolutamente plácida después de las palizas de los días anteriores. Las montañas que caracterizan el Primitivo se acabaron ayer al llegar al llano en el que se levanta la capital lucense y hoy el panorama general ha seguido siendo el mismo, con pocas elevaciones importantes.

Antes de salir queríamos solucionar un problema mecánico en mi bicicleta, y por eso nos hemos levantado más tarde de lo habitual para esperar que a las 10 abriera una tienda de bicicletas que encontramos cerca de nuestro alojamiento. Sin embargo, nos han dicho que el taller estaba a tope y hasta la tarde no se la podrían mirar, así que hemos desistido de repararla o de buscar otro taller y nos hemos puesto en marcha.

El Camino recorre el centro histórico de Lugo por el interior de las murallas romanas, rodea la catedral y abandona la zona amurallada por la Puerta de Santiago. Rápidamente cruzamos una parte más moderna de la ciudad y la dejamos definitivamente atrás cruzando el puente romano sobre el río Miño.

Entre Lugo y San Romao da Retorta tenemos los 20 km más anodinos de todo el Camino Primitivo. Son mayoritariamente por asfalto, a través de un paisaje rural que, aunque no es feo, tampoco tiene nada destacable y sólo se pasan tres o cuatro aldeas sin servicios. La iglesia de San Vicente do Burgo, frente a la cual hay además el único bar en muchos kilómetros, rompe la monotonía de este tramo.

En las pocas ocasiones en las que el Camino abandona el asfalto y circulamos unos cientos de metros por alguna corredoira, esos caminos tradicionales que unían las aldeas gallegas, el ambiente mejora notablemente. Aún así, hay que reconocer que hoy esos kilómetros por asfalto sin dificultad y con pendientes moderadas nos han ido fantásticamente bien para nuestras piernas agotadas por la paliza de ayer.

A partir de San Romao da Retorta el recorrido se hace más ameno. Por pistas forestales llegamos a Ponte Ferreira, donde nos preparan una tortilla de patatas deliciosa.

Poco después empieza el único ascenso destacable del día, para atravesar la Serra do Careón, la zona más montañosa de la jornada. En este Camino hay dos tradiciones inmutables: desayunar tortilla de patatas y que toque subir donde haya aerogeneradores. Y, en efecto, una vez más los molinos nos marcan el punto por donde debemos pasar. Afortunadamente el ascenso no es muy largo y enseguida culminamos el alto. En algún punto de la travesía por esta sierra pasamos el límite entre las provincias de Lugo y Coruña, aunque no hay ninguna indicación que lo marque.

Unos kilómetros de descenso y entramos en Melide, donde el Camino Primitivo se une con el Francés, y donde nos juntaremos, por lo tanto, con cientos de peregrinos. Desde aquí ya sólo quedan 50 km a Santiago, ¡lo tenemos a tocar!

Curiosamente, en el albergue de Melide en el que nos alojamos nos reencontramos con Ángel, un sevillano que también va en bicicleta y con el que coincidimos en la primera etapa del Primitivo entre Oviedo y Bodenaya, lo encontramos de nuevo en el albergue de Castro hace dos noches y ahora ha aparecido aquí ¡Mañana esperamos volver a verlo en la Plaza del Obradoiro!

Y si esto es Melide, toca pulpo. Aquí se encuentra una institución del Camino de Santiago que es la pulpería Ezequiel. Abierta en 1960, es una de las pulperías más famosas de Galicia, no solo entre peregrinos y turistas sino entre los propios gallegos. De hecho, la propia gente de Melide tiene la costumbre de encargarlo y llevarlo para comer en casa, especialmente los domingos. Siguiendo la fama de Ezequiel se fueron abriendo otras pulperías en Melide y, de entre las “nuevas”, aunque lleva más de 10 años abierta, la más famosa es A Garnacha. Hay debates sobre si es mejor el pulpo de Ezequiel o el de A Garnacha, pero lo mejor es no entrar en comparaciones absurdas y hacer como en mi anterior Camino Primitivo a pie y como hemos hecho hoy Pol y yo: comer en A Garnacha…

…y cenar en Ezequiel, ¡así sí!

Balance del día: 49,1 km y 983 m de desnivel acumulado.

Caminos del Salvador y Primitivo: día 8, de Melide a Santiago de Compostela (05/09/2019)

El objetivo de hoy era llegar a Santiago, todo lo demás no importaba. Salimos a las 8 de la mañana para recorrer los 50 km que nos quedan y la verdad es que, en comparación con los días anteriores, se avanza muy rápido. Los caminos son generalmente anchos y lisos, y circular con la bicicleta no supone ningún problema.

Hoy la dificultad mayor no ha sido ningún puerto ni ninguna zona con terreno complicado, sino la riada de peregrinos que llenan el Camino y que tenemos que ir esquivando y adelantando como buenamente podemos. Los hay a cientos.

Aunque la cabeza está pensando en Santiago, aún disfrutamos del paisaje. Se atraviesan zonas de bosque que tienen su encanto. Hay ascensos, y al final del día el desnivel acumulado será del orden de 1.000 metros, pero las pendientes son suaves y se suben fácilmente.

Los últimos kilómetros se hacen interminables, parece que no avancemos. Por fin llegamos al Monte do Gozo, desde donde se ven por primera vez las torres de la catedral de Santiago. Desde aquí ya solo queda bajar y entrar en la ciudad.

Una vez en la ciudad, callejeamos siguiendo las señales hasta que por la Porta do Camiño entramos en la parte histórica. Aquí, entre peregrinos y turistas, avanzamos con dificultad hasta entrar, por fin, en la Praza do Obradoiro, kilómetro cero de todos los Caminos, ¡hemos llegado! La emoción es inmensa, nos abrazamos y nos felicitamos por el reto conseguido que nos parecía tan y tan difícil y lejano hace tan solo una semana.

Los dos últimos días han sido más sencillos, pero los seis anteriores fueron muy duros. Estos dos Caminos, Salvador y Primitivo, son muy exigentes para hacerlos en bicicleta. Hemos llegado agotados pero inmensamente felices y satisfechos por este viaje juntos en el que hemos compartido tantos momentos duros y tantos momentos de alegrías. Para siempre quedará entre nosotros el recuerdo de los montones de veces que hemos cantado el “Bella Ciao” a pleno pulmón para motivarnos cuando no podíamos dar una pedalada más. Espero que la huella de esta ruta juntos no se borre jamás. Gracias Pol por haberme acompañado.

Balance del día: 54,9 km con 1.085 m de desnivel acumulados

Balance total del Camino Primitivo Oviedo-Santiago: 320 km con 8.860 m de desnivel acumulados

Balance total Camino del Salvador + Camino Primitivo León-Santiago: 455 km con 12.561 m de desnivel acumulados