2023_Camino del Cid-La conquista de Valencia en BTT

Día 1, de Cella a La Puebla de Valverde (02/01/2023)

El Camino del Cid es un itinerario turístico cultural que atraviesa parte de España siguiendo las huellas de Rodrigo Díaz de Vivar, el personaje histórico del siglo XI conocido como el Cid Campeador. Con la excusa de reseguir los lugares destacados de su biografía se han creado una serie de itinerarios para hacer a pie, en bicicleta de montaña (BTT), en bicicleta de carretera y en coche o moto. En el caso de las rutas en BTT, se trata de 7 itinerarios con una longitud total de 1.485 km entre Burgos y Orihuela (Alicante). Yo voy a recorrer esta vez la ruta para BTT bautizada como “La conquista de Valencia” que parte de Cella (Teruel) y termina en la capital valenciana. Desde ésta ciudad es posible continuar por el siguiente bloque del Camino del Cid conocido como «La defensa del Sur» que enlaza Valencia con Orihuela y que recorrí en enero de 2022.

El itinerario empieza en Cella. Lo más destacado de la localidad es su pozo artesiano conocido como la Fuente de Cella y cuya excavación se remonta al siglo XII. De la fuente nace el río Jiloca, afluente del Jalón que a su vez vierte sus aguas en el Ebro. Este punto se ha escogido como inicio de la ruta.

Desde Cella, tras atravesar una pequeña zona industrial, tomo un camino agrícola que entre campos me acerca a la vía verde de Ojos Negros a la altura de la antigua estación de Cella, en estado ruinoso. Esta vía verde sigue el itinerario del antiguo ferrocarril minero de vía estrecha que entre 1902 y 1972 transportó el hierro de las minas de Ojos Negros, emplazadas en la Sierra Menera de Teruel, hasta el puerto de Sagunto en Valencia. En diversos tramos de hoy y de los próximos tres días el Camino del Cid transcurre por esta vía verde.

Poco después aparece una imagen surrealista. En medio de campos de cereal diviso a lo lejos una cantidad enorme de aviones. A medida que me voy a acercando se ven cada vez más. Es el aeropuerto de Teruel, que no es un aeródromo convencional ya que no tiene vuelos regulares a ninguna parte sino que es una “plataforma aeroportuaria” dedicada al “aparcamiento” de aviones en desuso y a servicios auxiliares relacionados como operaciones de mantenimiento, reciclado y desmantelamiento de aeronaves.

Pasado el aeródromo se abandona la vía verde para entrar en Caudiel. Cruzo el pueblo y cinco kilómetros más por una pista forestal me llevan hasta el siguiente núcleo, Concud. Aquí llama la atención un mural que representa un leopardo, algo aparentemente tan fuera de lugar como los aviones de hace un rato. Sin embargo tiene una explicación ya que en Concud hay un importante yacimiemto paleontológico de fósiles de mamíferos de unos 7 millones de años de antiguedad y en él se encontró un fósil de leopardo prehistórico que es particularmente excepcional ya que existen pocos ejemplares en el mundo.

Después continúo por pistas y senderos acercándome a la ciudad de Teruel. Al final desemboco en una carretera que tras cruzar el río Alfambra me deja en el casco urbano de la ciudad.

Aprovecho la travesía de la ciudad para recorrer el centro histórico y tomarme un bocadillo en una terraza de la plaza de El Torico.

Y si hay un edificio que destaque es la Catedral de Santa María de Mediavilla, joya de la arquitectura mudéjar y Patrimonio de la Humanidad.

A la salida de la urbe vuelvo a tomar una pista forestal que en los siguientes ocho kilómetros va remontando de forma suave pero continua a través de un extenso pinar. Al final la pista desemboca en la vía verde de Ojos Negros a la altura de un viaducto.

Una vez en la vía verde todavía quedan otros nueve kilómetros de ascenso suave a través de bosques de pinos y sabinas hasta alcanzar el puerto de Escandón, de 1.225 m de altitud. Aquí, a pesar de no haber ninguna población cercana, hubo siempre una estación ya que los antiguos trenes de vapor debían parar a refrigerarse y recuperarse del esfuerzo de la ascensión.

Unos kilómetros más de suave bajada siempre por la vía verde y llego a la Puebla de Valverde donde termino la etapa. Me alojo en la magnífica Fonda de la Estación, ubicada un par de kilómetros antes del pueblo junto a la vía verde y la estación del tren actual, y cuyo restaurante es espectacular, ideal para recuperarse del esfuerzo de la jornada.

Balance del día: 52,2 km con 463 m de desnivel positivo acumulado.

Y aquí el enlace al track en Wikiloc.

Día 2, de La Puebla de Valverde a Olba (03/01/2023)

Salgo de la Fonda de la Estación entre la niebla y en un par de kilómetros por asfalto llego al núcleo de La Puebla de Valverde. Cruzo el pueblo y continúo ascendiendo ligeramente hasta el alto del Ventorrillo donde se abandona la carretera para tomar una pista de tierra.

Por esta pista se recorre un tramo precioso que durante quince kilómetros atraviesa la Sierra de Gúdar serpenteando entre campos sembrados y bosques de carrascas, una variedad de encina conocida por ese nombre en Aragón.

El camino va enlazando antiguas masias de piedra, algunas de ellas en bastante mal estado.

Más adelante la pista, tras cruzar una zona más boscosa, acaba desembocando en la carretera A232 por la que entro en Valbona.

Se sale de la población por una carretera local que lleva hasta el pequeño embalse de Valbona. Justo antes de llegar a la presa se toma un camino pedregoso que recorre otro bonito tramo que combina monte bajo con algunas zonas cultivadas.

Diez kilómetros después acabo entrando en Mora de Rubielos, capital de la comarca de Gúdar-Javalambre y la mayor población que cruzaré en esta etapa. Paro a tomar un café y aprovecho para comprar un bocadillo para la cena, ya que desde el alojamiento en el que dormiré me han avisado que después de las cuatro de la tarde no queda ningún bar abierto en todo el pueblo.

Pasado Mora viene uno de los tramos más espectaculares del día, atravesando por pistas y senderos zonas boscosas interrumpidas por algunas explotaciones agrícolas y ganaderas.

En algunos momentos el sendero se complica y hay que empujar la bicicleta, pero siempre es en tramos muy cortos.

Un último descenso por un sendero muy técnico al barranco del Cubillo y llego a la fuente del Hocino donde hay una gran zona de picnic con mesas y barbacoas.

Tras cruzar una carretera el paisaje cambia completamente y tomando una pista forestal inicio otro tramo espectacular. El camino atraviesa un frondoso pinar en el que muchos de los árboles nacen de la misma roca creando estampas preciosas.

Diez kilómetros a través del pinar, solo interrumpido esporádicamente por algunas zonas de pastos ganaderos, y llego al fondo del valle, donde por una carretera recorro los dos kilómetros que restan hasta entrar en Rubielos de Mora (sí, por confuso que parezca, hay un Mora de Rubielos y, a pocos kilómetros, un Rubielos de Mora…).

Rubielos es un bonito pueblo en el que destacan un gran número de casas solariegas. Busco un lugar donde comer y, a pesar de haber más de 10 bares y restaurantes, casi todos están cerrados y los pocos abiertos no pueden preparar ni siquiera un simple bocadillo. Doy vueltas y vueltas hasta que acabo encontrando al fin un sitio en el que comer algo.

A la salida de Rubielos hay una fuerte subida por la carretera A232 hasta el mirador de La Cruz, desde donde se contempla una bonita panorámica del conjunto de la población.

Siempre por la misma carretera recorro los últimos kilómetros del día hasta Olba, primero subiendo y bajando suavemente y al final con un descenso vertiginoso que me lleva a la pequeña aldea de apenas 67 habitantes en la que acabo la etapa. Como curiosidad, aquí nació en 1918 el modista y diseñador Manuel Pertegaz cuyo retrato, como hijo ilustre que es, cuelga de la fachada del ayuntamiento.

Balance del día: 61,4 km con 799 m de desnivel positivo acumulado.

Y aquí el enlace al track en Wikiloc.

Día 3, de Olba a Navajas (04/01/2023)

Seis kilómetros por carretera me llevan hasta La Puebla de Arenoso, emplazada en un montículo sobre el embalse de Arenós. Habitualmente es la localidad que se propone como fin de la etapa anterior pero actualmente no hay ningún alojamiento posible y por eso decidí terminarla en Olba. En este tramo he pasado el límite entre las provincias de Teruel y Castellón y por lo tanto entre Aragón y la Comunidad Valenciana.

Después, la ruta prosigue por carretera durante los siguientes ocho kilómetros, la mayoría de ellos en ascenso remontando por la ladera de la montaña y alejándome de la orilla del embalse. Cuando empieza el descenso, poco antes de llegar al pueblo de Los Calpes, se abandona por fin el asfalto por una pista forestal.

La pista desciende bruscamente a través de un pinar hasta el fondo del valle donde, tras cruzar un pequeño riachuelo conocido como el Barranco de la Maimona, vuelve a remontar por la ladera contraria igual de abruptamente. Junto al riachuelo, donde todavía no han llegado los rayos del sol de esta mañana invernal, hace muchísimo frío y la hierba a mi alrededor está cubierta de escarcha.

La pista de tierra continúa ascendiendo con algunos momentos de fuerte pendiente hasta un punto en el que se abandona por un sendero. Aquí empieza el recorrido por los llamados cortados de La Maimona, una senda colgada en la pared del acantilado. El recorrido son algo menos de tres kilómetros y son espectaculares.

En ningún momento hay sensación de peligro pero hay tramos en los que es mejor no jugársela y desmontar de la bicicleta, tanto por la dificultad del terreno como por las consecuencias de una posible caída.

Cuando termina el barranco el sendero continua igual de complicado mientras va descendiendo hacia Montanejos, a la que se llega desde lo alto. Montanejos es una localidad turística conocida por sus aguas termales pero en esta época no encuentro ningún bar abierto en el que tengan nada de comer y lo máximo que consigo en uno es que me preparen un café con leche.

Si he llegado a Montanejos descendiendo, para salir he de ascender por el lado contrario. Primero por una pista cementada con fuerte pendiente que llega hasta un camping y a partir de ahí por una pista forestal que subiendo y bajando constantemente, más subiendo que bajando, va circulando por un frondoso pinar. Al final desciendo hasta otro valle, los pinos dejan paso a los primeros olivos y llego a la siguiente población, Montán.

De nuevo no hay ni un solo bar o tienda abiertos, así que me como un plátano y cuatro galletas que llevaba y sigo mi camino. Al menos he podido rellenar la botella de agua en una fuente.

A partir de Montán se inicia el mayor ascenso de todo el Camino del Cid, salvándose 545 metros de desnivel en menos de siete kilómetros. Primero por una carretera asfaltada, después por una pista cementada y finalmente por un camino de tierra, se va ganado altura sin descanso, con algunos tramos de mucha pendiente que me han hecho descender de la bicicleta y arrastrarla a pie ya que mis fuerzas no daban para más.

Todas estas montañas que atravieso forman parte de la Sierra de la Espina, que a su vez se integra en el Sistema Ibérico, el conjunto de sistemas montañosos que separan la Meseta de la Depresión del Ebro.

La ascensión termina en el Alto de Pino Rey donde paro a descansar un rato y a recuperar fuerzas con un gel energético. Generalmente no soy muy fan de las barritas o geles energéticos, prefiero energizarme con un pincho de tortilla de patatas, pero siempre llevo alguno en estos viajes para situaciones de emergencia y hoy ha sido el caso…

Luego un rápido descenso por una pista pedregosa me lleva hasta el fondo de un valle en el que hay un par de explotaciones ganaderas. Una vez cruzado el valle hay que salir de él remontando por la ladera opuesta, otra pequeña subida no comparable con la anterior pero que va sumando metros al cansancio del día. Finalmente culmino otro pequeño alto desde el que ya en descenso llego al Mas de Noguera, una granja que ofrece alojamiento, educación ambiental, colonias infantiles y muchas otras actividades.

Desde la granja una rampa asfaltada me sube hasta el alto del Mas del Bravo. Sí, hoy es un día de subir y subir constantemente… Afortunadamente, una vez arriba se inicia un descenso por un divertido sendero entre arbustos mediterráneos.

Este tramo ha resultado ser uno de los más interesantes del día. Un sendero bonito y fácil a través de un paisaje precioso. Finalmente desemboca en una pista más ancha que me acaba llevando hasta Caudiel.

En Caudiel una vez más todos los bares están cerrados, pero encuentro una pequeña tienda de alimentación en la que puedo finalmente comprar algo. Así que aprovecho una de las terrazas de los muchos bares cerrados para reponer fuerzas con unos frutos secos, un aquarius y un par de plátanos.

Eran cerca de las seis de la tarde y aún me quedaban quince kilómetros. Siendo invierno faltaba poco para ponerse el sol por lo que sabía que se me haría de noche. Afortunadamente el resto de la etapa era fácil ya que en Caudiel se toma la Vía Verde de Ojos Negros, la misma que dejé hace un par de días en La Puebla de Valverde, y en descenso casi constante recorro velozmente mientras va poniéndose el sol el tramo que me queda hasta Navajas, donde finalizo la etapa.

Balance del día: 66,7 km con 1.587 m de desnivel positivo acumulado.

Y aquí el enlace al track en Wikiloc.

Día 4, de Navajas a Valencia (05/01/2023)

Si ayer fue un día de subir y subir constantemente, esta última jornada de “La conquista de Valencia” es todo lo contrario, cómoda y fácil y mayoritariamente plana o en bajada.

En cuanto salgo de Navajas tomo la Vía Verde de Ojos Negros para recorrer los primeros 24 km del día. La ruta bordea un par de pueblos, Altura y Soneja, pero sin llegar a entrar. Curiosamente la vía verde circula en muchos momentos muy cerca de la línea de ferrocarril convencional. De hecho cuando se construyó el tren minero de vía estrecha en 1.907 ya existía la línea del Ferrocarril Central de Aragón que comunicaba Teruel con Sagunto y pasaba a solo 15 kilómetros de las minas de Ojos Negros. Pero por discrepancias entre la compañía del ferrocarril y la minera por el precio del transporte, ésta última decidió construir su propia línea privada aunque siguiera prácticamente el mismo recorrido que la otra.

Al principio predominan los olivos pero pronto aparecen los primeros naranjos que a medida que voy descendiendo de la montaña hacia la costa se convierten en grandes plantaciones tanto de naranjas como de mandarinas. Finalmente, en Algimia de Alfara dejo la vía verde y las indicaciones del camino de Cid me llevan al centro de la población donde por una vez encuentro un bar a la primera y puedo parar a desayunar. Poco antes he pasado el límite entre las provincias de Castellón y Valencia.

Desde Algimia la ruta continúa por caminos agrícolas asfaltados entre campos de cítricos de la vega del rio Palancia. Al atravesar la siguiente población, Torres Torres, llama la atención como en las puertas de muchas casas se venden bolsas de naranjas, mandarinas y limones en modalidad de “auto servicio” con mensajes del tipo “llévese lo que quiera y deje el dinero en el buzón”.

Continúo circulando entre campos hasta que momentáneamente el paisaje cambia para afrontar la única subida del día que por una pista de tierra a través de un pinar me lleva hasta un pequeño alto.

Al descender reaparecen grandes extensiones de campos de mandarinas y naranjas rodeando el pueblo de Quart de les Valls al que me dirijo. Prácticamente enganchadas unas a otras hay otras dos poblaciones, Quartell y Benavites, y, una vez cruzadas, unos kilómetros más de caminos agrícolas entre cultivos me dejan a las puertas de Sagunto.

Sagunto tiene dos núcleos principales, el histórico, a las faldas de su castillo, y el más moderno y poblado que se encuentra junto al puerto, a unos cuatro kilómetros de la parte antigua. Yo atravieso el núcleo antiguo y aprovecho para tomar un café cerca de la plaza del ayuntamiento.

A la salida de la ciudad continúo, como antes de entrar, por caminos agrícolas entre campos de cítricos que me llevan hasta Puçol, donde paro a comer. Aquí se inicia un largo carril-bici conocido oficialmente como CR-300 y popularmente como la Via Xurra que atraviesa la comarca de l’Horta Nord y permite recorrer cómodamente los 16 kilómetros que quedan hasta la ciudad de Valencia. Es una infraestructura magnífica, muy bien acondicionada y que facilita el tránsito por un área metropolitana fuertemente urbanizada.

La Via Xurra termina a la entrada de Valencia, junto a la rotonda de la Torreta de Miramar, desde donde aún quedan unos kilómetros por el casco urbano que se recorren aprovechando la magnífica red de carriles-bici de la ciudad. De hecho, en cuanto a infraestructura para bicicletas Valencia es realmente un ejemplo que deberían seguir muchas otras ciudades.

Tras circular por el cauce antiguo del Turia llego a las Torres de Serrano, vestigio de la antigua muralla medieval de Valencia y puerta de entrada al centro histórico. Paso por el palacio de la Generalitat, la Catedral y el Ayuntamiento y junto a la estación del Norte, mientras la ciudad se prepara para las cabalgatas de Reyes que están a punto de empezar, finalizo la etapa y este bloque del Camino del Cid bautizado como “La conquista de Valencia”.

Balance del día: 77,2 km con 274 m de desnivel positivo acumulado.

Total del Camino del Cid-La conquista de Valencia (Cella-Valencia): 257,6 km con 3.123 m de desnivel positivo acumulado.

Y aquí el enlace al track en Wikiloc.