2020_Caminos Olvidado y de Invierno en BTT

Introducción: el Camino en tiempos de pandemia, Camino Olvidado y Camino de Invierno en BTT

Mañana empezamos un nuevo camino en bicicleta de montaña. Esta vez somos tres, ya que me acompañan mis dos hijos, con los que hasta ahora había hecho caminos por separado, el Francés con Blanca en 2015 y los del Salvador y Primitivo con Pol en 2019. Ahora pretendemos salir desde Bilbao por una ruta poco conocida, el Camino Olvidado, también llamado el Camino de la Montaña o el Viejo Camino. Este itinerario transcurre por las provincias de Vizcaya, Burgos, Cantabria, Palencia y León, siempre por la vertiente sur de la Cordillera Cantábrica pero mas al norte que el Camino Francés. Si éste avanza hacia Santiago por las llanuras de la Meseta, el Camino Olvidado lo hace por la montaña, por las primeras estribaciones de la cordillera, trazando una diagonal que acaba convergiendo con el Camino Francés en Cacabelos, en la comarca leonesa de El Bierzo, ya cerca de la entrada a Galicia.

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Camino Olvidado -línea roja- (Fuente: www.caminosantiago.org/)

Si el Camino Primitivo recibe este nombre por ser el recorrido que siguió el rey Alfonso II de Asturias en la primera peregrinación conocida a Santiago, en el siglo IX, el Viejo Camino debe el suyo a haber sido el recorrido mayoritario en los primeros siglos de peregrinación jacobea para todos aquellos viajeros provenientes de Francia. En aquellos tiempos no era seguro transitar por la Meseta, en manos sarracenas, ni por la costa Cantábrica, expuesta a la piratería, y por eso se empleaban antiguas vías romanas que reseguían la cordillera cantábrica por su flanco sur, siendo muy probablemente la ruta principal de la época para llegar a Santiago. A partir del siglo XIII, una vez que las tierras llanas de la Meseta al norte del Duero pasan a formar parte de la cristiandad y a ser seguras para los peregrinos, el viejo camino por la montaña, más complicado, cae en desuso y queda relativamente olvidado en favor de la gran ruta de peregrinación que con el tiempo pasaríamos a conocer como el Camino Francés.

En los últimos años, a medida que el Francés se masifica y crece el interés por los itinerarios alternativos, una serie de historiadores, estudiosos y asociaciones de amigos del Camino, han sacado de nuevo a la luz esta ruta “olvidada”, recuperándola, señalizándola y difundiéndola. Nosotros nos proponemos seguirla en bicicleta desde Bilbao hasta que, pocos kilómetros antes de su intersección con el Francés en Cacabelos, la abandonaremos para desviarnos a Ponferrada, desde donde iniciaremos otra ruta poco conocida y recuperada también en los últimos años, el Camino de Invierno.

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Camino de Invierno -línea roja- (Fuente: www.caminosantiago.org/)

El Camino de Invierno, como su nombre indica, era la alternativa invernal empleada tradicionalmente para evitar la entrada a Galicia por las cumbres nevadas del Cebreiro. Esta ruta aprovecha el valle del Sil para acceder de forma más “suave” a Galicia, y se une en Lalín con el Camino Sanabrés proveniente de Ourense (que a su vez es una bifurcación de la Vía de la Plata) para acabar llevándonos a Santiago por el sur de la ciudad, sin conectar en ningún momento con el Camino Francés. Como en el caso del Camino Olvidado, el de Invierno ha sido recuperado en los últimos diez años, siendo todavía minoritario en comparación con otras rutas mucho más conocidas.

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Camino Olvidado + Camino de Invierno (Fuente: adaptación propia a partir de Wikipedia)

La unión de ambos caminos nos permite crear un recorrido de aproximadamente 760 km entre Bilbao y Santiago, que esperamos recorrer en bicicleta en unos 11 días a partir de mañana. Ya tenemos ganas de ponernos de nuevo en camino, ¡Ultreia!

Caminos Olvidado y de Invierno: día 1, de Bilbao a Balmaseda (12/08/2020)

Tenemos un vuelo temprano a Bilbao, tanto que a las ocho y media de la mañana ya estamos en Zamudio, en la puerta de la empresa de transportes a la que hemos enviado las bicicletas. Estos inicios de cualquier viaje en bici siempre se hacen pesados, y aunque hoy ha ido todo rodado, hemos necesitado casi dos horas hasta que hemos estado listos para arrancar. Desde ahí hemos tomado el Euskotren hasta el centro de Bilbao, desde donde por fin empezamos a pedalear.

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Ya en el casco viejo de Bilbao, nos acercamos a la Catedral de Santiago, punto de inicio del Camino Olvidado. En los alrededores del templo vemos por primera vez una vieira en el suelo, aunque en general las indicaciones en la ciudad son bastante escasas. Por aquí pasa también el Camino del Norte, el que desde Irún va resiguiendo toda la costa Cantábrica, y a partir de la catedral donde se inicia el nuestro, los primeros kilómetros son comunes para ambas rutas.

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Desde la catedral enfilamos la calle Correo y llegamos rápidamente a la ría, que cruzamos por el puente del Arenal. A partir de aquí el recorrido es muy fácil de seguir, a pesar de no ver ninguna señalización, ya que se circula durante varios kilómetros por un cómodo carril-bici que corre a la orilla de la ría de Bilbao hasta dejar atrás la ciudad.

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Uno de los platos fuertes del recorrido es, sin duda, el paso por el Museo Guggenheim, icono de la ciudad. En las fechas que estamos, en cualquier otro año habría multitud de turistas en la zona, pero en este año marcado por la pandemia de Covid-19 la afluencia es muy escasa y no hay ni grupos, ni autocares, ni prácticamente ningún extranjero… Un ambiente inusualmente tranquilo.

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Sin tiempo para más, damos una vuelta rápida por los alrededores y dejamos atrás rápidamente el museo.

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A la altura de Zazpilanda abandonamos definitivamente la ría de Bilbao para dirigirnos hacia Alonsotegui siguiendo la ribera del rio Cadagua. De hecho, durante el resto del día estaremos siempre cerca de este rio, ya que el camino avanza en paralelo al mismo durante los siguientes 30 kilómetros. Justo después de atravesarlo por primera vez por el “Puente del Diablo” encontramos la división entre el Camino del Norte (dirección Santander) y el Olvidado (dirección Burgos).

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Durante todo el día predomina el asfalto, por carreteras locales o por “bidegorris” (carriles-bici), así que en general es una etapa plácida sin ninguna dificultad destacable, excepto nuestro cansancio por el madrugón que nos hemos dado.

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Habíamos diseñado una etapa corta, ya que suponíamos que saldríamos tarde de Bilbao, así que sobre las 16 h hemos llegado a Balmaseda, nuestro destino de hoy, un pueblo con un centro histórico precioso y donde nos alojamos en el Hotel Convento San Roque, ubicado en un antiguo convento de monjas de clausura del siglo XVII. Justo cuando entrábamos en Balmaseda ha empezado a llover, así que en este primer día nos hemos librado por los pelos de mojarnos. Veremos que tal mañana.

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Balance del día: 39,6 km y 329 m de desnivel positivo acumulado.

En esta animación podéis ver el recorrido realizado:

Caminos Olvidado y de Invierno: día 2, de Balmaseda a Soncillo

Larguísima, durísima y preciosa etapa por la comarca burgalesa de Las Merindades. Salimos de Balmaseda, aún en el País Vasco, pero a los pocos kilómetros entramos ya en Castilla y León, en la provincia de Burgos. Y no solo cambiamos de provincia, sino que también varía la dureza del recorrido, muy diferente a la etapa placida de ayer por carriles-bici y carreteras asfaltadas. Hoy enseguida empiezan los caminos y senderos, algunos muy poco ciclables.

El camino va ascendiendo constantemente desde que salimos de Balmaseda, acercándonos al precioso Valle de Mena.

En algunos momentos la subida es bastante fuerte, pero al final está la recompensa, las magníficas vistas sobre el valle, al que descendemos rápidamente.

En Villasana de Mena paramos a desayunar. Después, el camino sigue recorriendo el valle, combinando senderos, pistas y algún tramo asfaltado. El tipo de camino es muy variado y en general el avance es muy lento.

El paisaje es precioso, pero algunos caminos están tan invadidos por la maleza que cuesta mucho pasar por ellos. Acabamos llenos de arañazos de las plantas de espinos y de picaduras de ortiga.

Durante el recorrido por el Valle de Mena pasamos por la ermita de Taranco, junto a la cual un monumento recuerda que en este lugar, en el año 800, en un documento notarial se empleó por primera vez la palabra “Castilla” para denominar a la zona. Una curiosidad de la historia.

También pasamos por las cascadas de Irús, un lugar precioso aunque en este momento no caiga agua. Al menos sirve para refrescarnos y descansar un rato.

Una de las subidas más duras del día es la del Alto del Cabrio, aunque en parte es por carretera asfaltada. Después unos kilómetros por caminos de montaña nos llevan hasta Espinosa de los Monteros, donde nos comemos unos pinchos de tortilla.

Son las cuatro de la tarde y nos quedan muchos kilómetros por delante, empezamos a ver qué llegaremos muy tarde al destino.

Después de la parada en Espinosa de los Monteros, el tramo mas bonito que afrontamos es la travesía del Monumento Natural Ojo Guareña, un espacio protegido con unos bosques preciosos, que atravesamos por un sendero.

Los continuos cruces de riachuelos complican el avance y constantemente hay que arrastrar la bici, pero lo bonito del lugar compensa el esfuerzo realizado.

El recorrido por el espacio de Ojo Guareña termina en el pueblo de Quisicedo, desde donde aún nos quedan 20 km hasta donde tenemos pensado dormir. Ante el riesgo de que se nos haga de noche y la amenaza de lluvia decidimos saltar algunos tramos por carretera, no siguiendo el camino oficial. Aún así, aún tenemos ocasión de contemplar las fabulosas vistas del Valle de Mena. Llegamos finalmente a las 20.30 a Soncillo, nuestro destino, y justo al entrar al pueblo empieza a llover ligeramente. Estamos exhaustos pero felices, nos ha encantado esta travesía de la comarca de las Merindades.

Balance del día: 75,6 km y 1494 m de desnivel positivo acumulado

Y aquí el recorrido realizado:

Caminos Olvidado y de Invierno: día 3, de Soncillo a Aguilar de Campoo (14/08/2020)

Después de la dureza de ayer, hoy la etapa empieza de forma mucho más relajada. Bueno, de hecho comenzamos arreglando un pinchazo en la puerta del hotel donde hemos dormido, pero después, durante la primera mitad del día, la ruta es mucho más fácil que ayer. Los primeros 17 km transcurren mayoritariamente por pistas agrícolas sin excesivo desnivel.

Este tramo termina en Arija, el último pueblo de Burgos por el que pasaremos antes de entrar en Cantabria, emplazado a orillas del Embalse del Ebro.

Los siguientes 20 km después de Arija son prácticamente todos por carretera, bordeando el embalse. Son fáciles, sin excesivo desnivel, pero se hacen un poco monótonos y pesados. Durante el recorrido pasamos la presa del embalse, por donde ya pasé en sentido contrario en mi viaje en bici siguiendo el GR99, el Camino Natural del Ebro, que lo recorre desde el nacimiento en Fontibre hasta su desembocadura, aunque tuve que abandonarlo en Logroño, porque más abajo el rio estaba desbordado, y aún tengo pendiente terminarlo algún día. En Villafría el Camino Olvidado abandona la carretera que resigue el embalse para iniciar un duro ascenso hacia “el monte”, pero para poder encontrar algo que comer, y ante la ausencia de bares en todos los pueblos que hemos atravesado desde Arija, nos desviamos un par de kilómetros hasta Bolmir, donde en la única tiendecita del pueblo nos preparan unos bocadillos que nos saben a gloria.

Con el estómago lleno, un par de kilómetros de subida y llegamos a Retortillo, donde pasamos junto a las ruinas del asentamiento romano de Juliobriga.

A partir de aquí empieza la ascensión más dura del día, entre pastos de montaña y algunos tramos de bosque. En algunos momentos coinciden el Camino Olvidado y el Camino Natural del Ebro. El paisaje es espectacular y, a medida que vamos remontando, el Embalse del Ebro va quedando en la distancia.

La subida ha costado, con el cansancio acumulado tras la dura etapa de ayer, pero el ambiente era espectacular.

Un rápido descenso, también espectacular, y llegamos a Cervatos, donde una señora nos ha abierto el “hogar social”, que hace las veces de bar, para nosotros. Necesitábamos rehidratarnos después del duro esfuerzo…

En los siguientes kilómetros atravesamos un magnífico hayedo.

El resto del día nos depara aún nuevas sorpresas como el paso por un menhir prehistórico o la enorme iglesia de Santa Eulalia.

Y así llegamos a Aguilar de Campoo, donde dormimos en la Posada Santa María la Real, un hotel que ocupa parte del monasterio del mismo nombre y donde las habitaciones son las antiguas celdas de los monjes. El edificio es espectacular, aunque las habitaciones son minúsculas. Caemos rendidos porque estamos agotados después de una etapa preciosa.

Balance del día: 80,5 km y 1118 m de desnivel positivo acumulado

Y aquí el recorrido realizado:

Caminos Olvidado y de Invierno: día 4, de Aguilar de Campoo a Guardo (15/08/2020)

Salimos de Aguilar de Campoo por un camino que nos lleva hasta la presa del embalse de Aguilar, desde donde se inicia la primera cuesta del día. Si al arrancar la temperatura era fresquita, enseguida hemos entrado en calor.

Durante los primeros kilómetros de la jornada vamos uniendo pequeños pueblos como Corvio, Matamorisco y Salinas de Pisuerga a través de pistas agrícolas. En este último pasamos una bonita iglesia.

Abandonamos Salinas cruzando su puente medieval sobre el río Pisuerga y, a partir de ahí, durante los siguientes 12 kilómetros vamos siguiendo una agradable pista paralela al río que lo va remontando poco a poco en ligero ascenso hasta llegar a Cervera de Pisuerga.

Cervera de Pisuerga es una pequeña villa con muchas casas con soportales, casonas blasonadas y una bonita Plaza Mayor en una de cuyas terrazas nos sentamos a desayunar.

Poco después de salir de Cervera empieza la subida más dura del día. Al principio por una cuesta pedregosa interminable. Después la pendiente se suaviza, pero son varios kilómetros de ascenso a un alto “sin nombre”.

Durante el ascenso atravesamos un robledal impresionante.

Después de atravesar el robledal, la ruta continúa entre campos. El paisaje de nuevo cambia, y de nuevo resulta precioso. La Montaña Palentina, la comarca que atravesamos durante todo el día, nos ha dejado impresionados. Y los tres hemos coincidido en que las nubes de hoy eran “de cuadro”…

Sobre las 14.30 paramos a beber algo en Castrejón de la Peña. Después seguimos la tónica del día, uniendo pequeñas poblaciones a través de pistas agrícolas, pero el paisaje va volviéndose cada vez más montañoso. En uno de los pueblos que atravesamos, Avinante de la Peña, hay un cartel que indica que quedan 414 km a Santiago. Ya falta menos…

Y por fin, cerca de las cuatro hemos llegado a Guardo, donde dormiremos. Ha sido una etapa relativamente cómoda comparada con las dos anteriores, y además hemos tenido más tiempo para descansar y recuperarnos para lo mucho que aún nos queda por delante.

Balance del día: 64,1 km y 749 m de desnivel positivo acumulado

Y aquí una animación del recorrido realizado:

Caminos Olvidado y de Invierno: día 5, de Guardo a Aviados (16/08/2020)

Desayunamos en Guardo, donde a las 8 de la mañana el termómetro marca 7,5 grados, no está mal para estar a mitad de agosto. Una fuerte subida a la salida de la población nos lleva hasta la enorme Ermita del Santo. Poco después abandonamos la provincia de Palencia para entrar en la de León.

Los siguientes 12 o 13 km nos conducen hasta Puente Almuhey, combinando tramos de carretera con otros de pistas de tierra, atravesando bonitos bosques y zonas agrícolas. El desnivel no es excesivo y se avanza bastante bien. En Puente Almuhey paramos a tomar el segundo desayuno del día.

Después seguimos en la misma tónica remontando el rio Velilla hasta el Santuario del mismo nombre. Aquí, una inscripción recuerda que se acogen peregrinos desde 1579. Una estatua de Santiago a caballo en su fachada es una prueba más de su vinculación histórica con las peregrinaciones jacobeas.

A partir del Santuario empieza una dura subida por una pista para cruzar una zona montañosa, creo que llamada Peñacorada.

El paisaje es precioso, rodeados de peñas rocosas. Una de las zonas más bonitas que hemos atravesado en este camino.

Y si la subida ha sido espectacular, la bajada no se queda atrás. Seis o siete kilómetros de descenso, primero por senderos y después por una pista forestal. Finalmente, agotados, llegamos a Cistierna.

Desde Cistierna seguimos hacia la Ercina mayoritariamente por pistas y siempre en subida. Ha sido bastante duro porque teníamos mucha hambre y no encontrábamos ningún sitio donde comer algo. Cuando por fin llegamos a la Ercina, en el primer bar que vemos preguntamos a un señor y nos responde de forma bastante borde que no había nada, ni una tapa o un simple bocadillo, y que en todo el pueblo no encontraríamos nada para comer… Desesperados, y enfadados por cómo nos lo había dicho, enfilamos hacía el único otro bar del pueblo… donde el propietario nos recibe con los brazos abiertos y nos dice: “os puedo poner un poco de jamón, chorizo y cecina y un queso fabuloso que tengo”, y nos ha sacado una bandeja que en lugar de tres podríamos haber comido diez… Y aún faltaba el queso que, efectivamente, estaba buenísimo. Así que si pasais por la Ercina, el bueno es el “Mesón El Museo”, del resto mejor no hablar.

Convenientemente alimentados, proseguimos. El resto del día no tiene demasiada historia, poco a poco recorremos los apróximadamente 35 km que nos quedan hasta Aviados, donde dormiremos, sin grandes hitos que destacar.

Balance del día: 75,4 km con 1194 m de desnivel positivo acumulado

Y aquí el recorrido realizado:


Caminos Olvidado y de Invierno: día 6, de Aviados a Fasgar (17/08/2020)

Poco después de salir de Aviados hemos tenido que reparar un pinchazo en la bici de Blanca, un presagio de que el día iba a ser un poco accidentado… Pero empezemos por el principio, desde Aviados nos dirigimos a La Robla mayoritariamente por pistas, atravesando la combinación de zonas agrícolas y zonas boscosas que viene siendo habitual los últimos días. A destacar el paso por la enorme ermita de Boinas, cercana a Robles de la Valcueva.

En La Robla buscamos un taller de bicicletas donde reparar un freno de la bici de Pol, que hace tres días que no funciona. Esto nos hace pasar bastante tiempo esperando, primero a que abran el taller y luego a que lo reparen.

En este municipio, La Robla, se cruzan el Camino Olvidado con el Camino del Salvador, que va de León a Oviedo y que recorrimos precisamente Pol y yo el año pasado. También es uno de los extremos de la línea de ferrocarril de vía estrecha Bilbao-La Robla que hemos ido viendo y cruzando desde que empezamos nuestro Camino. Esta línea se construyó a finales del siglo XIX para hacer llegar a las industrias de Bilbao el carbón de las cuencas mineras de esta zona, y su trazado coincide enormemente con el del Camino Olvidado a Santiago.

Cuando teníamos la bici reparada y estábamos listos para proseguir la marcha, ha empezado a llover. Y ya no ha parado en todo el día. En estas circunstancias, hemos decidido seguir el itinerario del día mayoritariamenta por carretera, esquivando los tramos por pistas y senderos. Así hemos hecho los aproximadamente 60 km que nos quedaban hasta Fasgar, nuestro destino de hoy. Y refugiándonos de vez en cuando en el porche de alguna iglesia o en la marquesina de la parada del autobús.

Hemos llegado a Fasgar empapados, cansados y helados… El cachopo que nos hemos cenado ha contribuido a levantarnos el ánimo, mientras afuera seguía lloviendo. Veremos que tiempo nos espera mañana…

Balance del día: 75,8 km y 1015 m de desnivel positivo acumulados

Y aquí el recorrido realizado:

Caminos Olvidado y de Invierno: día 7, de Fasgar a Ponferrada (18/08/2020)

El día empieza como terminó el anterior: lloviendo. Pero hoy hay que seguir la ruta oficial, ya que Fasgar es el último pueblo de un valle, el Valle Gordo, y desde aquí hemos de ascender por un camino hasta un collado para atravesar la Sierra de Gistredo y descender a otro valle del otro lado. No hay alternativa asfaltada posible, y además no queremos por nada del mundo perdernos esta ruta. Para muchos es el mejor tramo de todo el Camino Olvidado. Así que al mal tiempo buena cara y nos preparamos para salir bajo la lluvia.

Desde Fasgar, que ya está a 1270 metros de altitud, hay un ascenso corto pero intenso hasta el collado, a 1641 metros, en unos 3 kilómetros. Las fotos, hechas con el móvil protegido dentro de una bolsa de plástico, no reflejan la belleza del entorno.

Desde el collado empezamos el descenso hasta el Campo de Santiago que, aunque hoy no se vea casi nada, es un lugar espectacular. Un valle completamente verde rodeado de montañas y, enmedio, una coqueta ermita dedicada, como no podía ser de otra manera, a Santiago. Una estampa “de postal” que, cuando la vi por primera vez en un vídeo de una pareja que hizo este camino en bici en 2018 (podeis verlo en Youtube aquí), grabado además con un dron, me convenció de que este debía ser mi próximo Camino. Hoy no se ve nada, entre la lluvia y la niebla, pero aún así nos ha encantado.

En la ermita solo algunas vacas nos hacen compañía en este día tan desapacible. La lluvia no cesa y hemos de seguir descendiendo. En este paraje nace el rio Boeza, afluente del Sil, y es siguiendo su curso que abandonaremos el Campo de Santiago.

El descenso se realiza por un sendero pedregoso y muy técnico en bastantes momentos que con el firme mojado se vuelve muy complicado. Son unos 6 kilómetros en estas condiciones y con este tiempo había que estar muy concentrados para evitar algún accidente.

En algunos momentos, entre la humedad ambiental, la niebla y la vegetación que nos rodeaba, nos daba la impresión de estar en una selva trópical en lugar de en la montaña. Poco a poco hemos seguido bajando y, aunque no lo parezca, ¡hemos disfrutado!

El primer pueblo que encontramos al descender de Campo de Santiago tiene el curioso nombre de Colinas del Campo de Martín Moro Toledano y, según dicen, es el pueblo con el nombre más largo de España. Hemos llegado empapados y helados, pero el único bar del pueblo no habría hasta media hora más tarde, así que hemos seguido descendiendo 7 kilómetros más, éstos mucho más sencillos, hasta Igüeña, donde por fin hemos encontrado un bar abierto.

Se han sorprendido de que pidiéramos un plato de caldo a las 12 de la mañana, pero ha sido un manjar para nosotros, que necesitábamos entrar en calor. Entre el caldo, y el impresionante bocadillo de tortilla de patatas que nos han preparado, hemos resucitado. Además, mientras estábamos allí ha parado de llover, y nos hemos cambiado completamente de ropa, así que hemos salido como nuevos.

A partir de ahí el día cambia completamente, no llueve más y volvemos a una cierta “normalidad”. Entre Igüeña y Labaniego son 18 km de pistas forestales, a través de bonitos bosques, y los 6 o 7 últimos son todos de descenso. Lo necesitábamos porque estábamos muy cansados.

Pasado Labaniego se atraviesa una zona de castaños y, por pistas y carreteras, seguimos avanzando hacia el pantano de Bárcenas. Al rodear el pantano, abandonamos el Camino Olvidado para recorrer los 6 km que nos separan de Ponferrada. En realidad el Olvidado continúa oficialmente hasta juntarse con el Francés en Cacabelos, a unos 17 km de donde lo hemos dejado. Pero nosotros, para poder empezar mañana el Camino de Invierno desde Ponferrada, nos dirigimos a dormir a esta ciudad.

El Camino Olvidado, cuyos paisajes a nosotros ya no se nos olvidarán nunca, queda atrás. Mañana, siguiendo el Camino de Invierno, si todo va bien, entraremos en Galicia, ¡ya se huele a pulpo a feira!

Balance del día: 63,6 km y 897 m de desnivel positivo acumulado

Balance total del Camino Olvidado entre Bilbao y Ponferrada: 474,2 km y 6.795 m de desnivel positivo acumulado

Y aquí el recorrido realizado:

Caminos Olvidado y de Invierno: día 8, de Ponferrada a A Rúa (19/08/2020)

Junto al albergue de Ponferrada encontramos el primer mojón del Camino de Invierno. Rápidamente abandonamos la ciudad cruzando un puente sobre el río Boeza y empezamos a ascender.

Estamos en la comarca del Bierzo, productora de vinos con denominación de origen, así que enseguida empezamos a ver las primeras viñas.

El plato fuerte de la jornada es la travesía por la zona de Las Médulas, una antigua explotación minera romana de oro, considerada la mayor mina de oro a cielo abierto de todo el imperio. Es un lugar que por un lado tiene importancia histórica y por otro tiene interés paisajístico. Está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1997.

Pasado el pueblo de Las Médulas, donde desayunamos, continuamos hasta el mirador de los Pedrices, alejado unos 600 metros del Camino, pero al que vale la pena acercarse para tener una vista general de las montañas rojizas.

Tras este rápido vistazo a Las Médulas, descendemos por una pista de tierra hacia Puente de Domingo Flórez, el último pueblo de León por el qué pasaremos en este camino. Desde ahí cruzamos el río Sil por un puente y al otro lado estamos en Galicia. No es una entrada muy glamurosa, rodeados por una central eléctrica y sin un triste cartel que lo anuncie, pero aquí estamos, ¡al fin Galicia!

Hemos entrado en la provincia de Ourense, la primera de las provincias gallegas por las que pasaremos. Como curiosidad, el Camino de Invierno es el único Camino de Santiago que pisa las cuatro provincias de Galicia, por eso a veces se dice que es “el más gallego de todos los Caminos”.

Desde Puente de Domingo Flórez nos dirigimos a O Barco de Valdeorras, a unos 18 km. Vamos siguiendo el curso del Río Sil, pero no por su orilla sino a una cierta altura por la ladera del valle, siempre subiendo y bajando.

O Barco se atraviesa por su bonito parque del Malecón, a orillas del Sil. Cuesta resistirse a no parar a darse un baño en su playa fluvial, pero hemos de seguir la ruta…

Diez kilómetros más nos llevan a A Rúa de Valdeorras, donde dormiremos. Esta comarca, Valdeorras, es también productora de vinos con denominación de origen, y si el día ha empezado cruzando viñedos en el Bierzo, terminamos cruzando más viñas en Valdeorras. Y mañana entraremos en una nueva zona vitivinícola, pero eso será otra historia.

Balance del día: 68,4 km y 1.177 m de desnivel positivo acumulado

Y aquí el recorrido realizado:

Caminos Olvidado y de Invierno: día 9, de A Rúa a Monforte de Lemos (20/08/2020)

Nada más salir de A Rúa iniciamos una dura ascensión de 7 kilómetros por una carreterita local, en lo que parece haberse convertido en una costumbre en las últimas etapas, empezar subiendo sin haber tenido apenas tiempo de calentar y estando todavía medio dormidos… En ese tramo pasamos el límite con la provincia de Lugo, la segunda de las provincias gallegas por la que transcurre este Camino.

La comarca lucense en la que entramos es la Ribeira Sacra, otra importante zona vitivinícola, así que continuamos viendo viñedos a nuestro paso.

El tramo de carretera termina con un fuerte y rápido descenso por una pista con algunos tramos de suelo de pizarra hasta Montefurado, un lugar donde los romanos habían creado un túnel para desviar el agua del Sil y extraer el oro. De ahí el nombre de Monte Furado o “montaña agujereada”.

El pueblo actual que atravesamos tiene muchas casas abandonadas, además de una enorme iglesia rodeada de viñedos, pero nos parece muy pintoresco.

Y si para llegar a Montefurado habíamos descendido, una vez atravesado el pueblo las flechas amarillas nos mandan remontar por unas cuestas durísimas para recuperar la altura perdida…

Esto es Galicia y el terreno casi nuca es plano, subimos y bajamos todo el día, acercándonos más al Sil o alejándonos a través de pistas forestales que nos internan en los bosques de las laderas del valle. El paisaje nunca es monótono y siempre es bonito, pero el avance es agotador.

Antes de llegar a Quiroga, donde paramos a comer algo, atravesamos más zonas de viñas. Hemos probado las uvas y estaban deliciosas.

Pasado Quiroga empieza la subida más dura del día. Remontamos, primero por carretera asfaltada y después por pista forestal, para alejarnos definitivamente del valle del Sil, río que nos acompaña desde antes de Ponferrada, y descender por la vertiente opuesta de la montaña hacia el Río Lor. Esta subida, con el calor de las tres de la tarde, ha costado horrores.

Al descender acabamos en Barxa de Lor, un núcleo de cuatro casas con un puente romano sobre el río. Aquí hemos parado de nuevo en un bar a rehidratarnos, El calor apretaba.

Un último esfuerzo y llegamos a Monforte de Lemos, localidad con un bonito centro histórico alrededor de un castillo medieval y donde acabamos esta jornada. Y ya que estamos en Galicia, damos cuenta de nuestro primer plato de pulpo.

Balance del día: 62,8 km y 1.314 m de desnivel positivo acumulado

Y aquí el recorrido realizado:

Caminos Olvidado y de Invierno: día 10, de Monforte de Lemos a Lalín (21/08/2020)

Etapa reina de este viaje, la más larga en kilómetros y la de mayor desnivel ascendido, aunque decidir si ha sido la más dura o no es complicado, porque llevamos unas cuantas…

Los primeros 20 km son prácticamente en subida constante, y nos van acercando al valle del Miño, que tendremos que cruzar más tarde. Como en toda etapa gallega, el terreno cambia constantemente: un tramo de carretera asfaltada, un tramo de camino, una senda encharcada, una pista entre árboles, una aldea de cuatro casas, un camino agrícola… y vuelta a empezar.

En algunos momentos pasamos unos bosques espectaculares.

Pasado Diomondi se inicia el descenso hasta el río Miño, por una antigua calzada romana conocida como “los Codos de Belesar”. Una bajada brusca que salva unos 300 m de desnivel en poco más de 2 km, al principio entre robles y castaños y más abajo entre viñedos.

La parte más baja del camino tiene bastante pendiente y es un descenso espectacular entre los bancales con vides. Al otro lado del valle vemos con preocupación el camino de subida que tendremos que hacer una vez cruzado el río.

Y, en efecto, una vez cruzado el puente sobre el Miño, empieza una durísima ascensión entre viñedos que nos lleva de nuevo prácticamente a la misma altitud en la que estábamos antes de descender por los Codos de Belesar, pero en el margen opuesto. Sorprende ver como son capaces de cultivar las vides en una ladera con una pendiente tan elevada.

Una vez arriba, seguimos hasta Chantada, donde desayunamos. A partir de aquí se inicia otro hito del día, la ascensión al Alto do Faro. Hay marcadas dos alternativas: la primera asciende al Monte do Faro, donde hay una ermita, y después desciende hasta el Alto, y la segunda asciende directamente al Alto sin pasar por la cima del monte y su ermita. Esta segunda ya es suficientemente dura, así que prescindimos de subir al Monte. Además, según nuestra guía del Camino de Invierno, subir al Monte do Faro es ilógico y no tiene sentido histórico, ya que sería absurdo que los peregrinos medievales se dedicaran a subir una montaña, pudiendo evitarlo.

La subida combina tramos de pista con otros por asfalto. La parte final, por carretera, se nos ha hecho particularmente dura, ya que además llovía durante todo el ascenso. Finalmente llegamos arriba, donde hay un parque eólico.

Entre aerogeneradores iniciamos el descenso, durante el cual dejamos la provincia de Lugo para entrar en la de Pontevedra. Pronto deja de llover y durante el resto del día combinamos ratos de mucho calor con otros de viento y frío.

Veinte kilómetros más siguiendo la tónica gallega de subidas y bajadas constantes nos llevan hasta Lalín, donde dormiremos nuestra última noche antes de llegar mañana, si todo va bien, a Santiago. Nos quedan poco más de 50 kilómetros, ¡lo tenemos a tocar!

Balance del día: 80,6 km y 1.791 m de desnivel positivo acumulado

Y aquí el recorrido realizado:

Caminos Olvidado y de Invierno: día 11, de Lalín a Santiago de Compostela (22/08/2020)

Como siempre, cuesta explicar el recorrido del último día, porque la cabeza solo está pensando en llegar, y casi ni nos fijamos por donde vamos.

Después de un buen desayuno, salimos de Lalín por un precioso paseo fluvial siguiendo el río Pontiñas. Son las ocho de la mañana y hace bastante frío. Seis kilómetros después pasamos por A Laxe, donde el Camino de Invierno se junta con la Vía de la Plata. O más propiamente con el Camino Sanabrés, el ramal que se separa de la Via de la Plata en Granja de Moreruela para dirigirse a Santiago pasando por Ourense, y que recorrí en mi camino desde Sevilla en 2014.

Más tarde cruzamos Puente Taboada, un puente de piedra del siglo X. El Camino sigue atravesando zonas rurales con pequeñas poblaciones y, aunque es bonito, queremos pasar lo antes posible. Los kilómetros hoy parece que no avancen.

En Bandeira paramos a tomar un café y nos ponemos de nuevo en marcha. Como siempre en Galicia la ruta sube y baja constantemente, aunque el ascenso más duro del día es el que viene después de cruzar el río Ulla en Puente Ulla. El cruce del río también supone pasar el límite entre las provincias de Pontevedra y Coruña, la cuarta y última de las provincias gallegas por las que circularemos en este viaje.

Un momento emotivo y triste se produce cuando unos kilómetros antes de llegar a Santiago pasamos un puente sobre la vía del tren en la zona de Angrois, justo donde se produjo un trágico accidente ferroviario en julio de 2013 que costó la vida a 80 personas. En la valla del puente se han colocado flores, fotos y mensajes como recordatorio de las víctimas.

Justo después enfilamos la Calzada de Sar, una antigua calzada real empedrada de origen medieval, desde donde tenemos por primera vez una vista de las torres de la Catedral de Santiago. Ya casi estamos…

Por una calle en ascenso entramos por fin en la ciudad de Santiago, llegamos a su centro histórico y callejeando como podemos nos plantamos en la Plaza del Obradoiro, kilómetro cero de todos los Caminos de Santiago y final de este viaje.

Es un momento de alegría desbordada y de muchas emociones mezcladas. Parecía muy lejano cuando salimos de Bilbao hace once días y 750 kilómetros después y mucho esfuerzo, aquí estamos, ¡lo hemos conseguido!

Había hecho un Camino de Santiago con cada uno de mis hijos, pero ahora por primera vez hemos hecho uno los tres juntos. Ha sido una fantástica experiencia. Gracias Blanca y Pol por compartir estos días conmigo. Aunque la vida os lleve a cada uno por vuestro propio Camino, como debe ser, espero que no olvidéis las vivencias compartidas y tengamos algún día nuevas andanzas juntos, ¡Ultreia y Buen Camino!

Balance del día: 57,2 km y 1.016 m de desnivel positivo acumulado

Balance total del Camino de Invierno entre Ponferrada y Santiago: 269 km y 5.208 de desnivel positivo acumulado

Balance total de los Caminos Olvidado y de Invierno entre Bilbao y Santiago: 743,2 km y 12.003 m de desnivel positivo acumulado

Y aquí el recorrido realizado en esta última etapa:

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