GR11, la Transpirenaica a pie: día 16, del Refugio de Estós a Parzán (05/10/25)

Hoy salgo aún más temprano, aprovechando que en el refugio de Estós el desayuno empezaba a las 6:30, media hora antes que en los que he dormido los días anteriores. Cuando me pongo en marcha aún no ha salido el sol, así que salgo con la luz de la frontal. La previsión para hoy, que se ha cumplido, era de mucho viento y, efectivamente, ha soplado fuerte durante la noche y sigue soplando ahora. Con mayor sensación de frío que en las mañanas anteriores, a causa del viento, empiezo el ascenso al Puerto de Chistau.

Pronto empieza a haber más claridad. La subida al collado es más fácil que las de las etapas anteriores ya que, aunque sea cansado por el desnivel, el terreno es mucho más sencillo y hay menos bloques de piedra. Incluso cuando en el tramo final se atraviesa un canchal, el sendero está muy pisado y compactado, y no tiene complicación. 

A las dos horas alcanzo el Puerto de Chistau, de 2.572 metros de altitud, mientras el viento sigue soplando fuerte. Confirmo que el terreno es muy diferente al de los días anteriores, la geología ha variado, ya no hay las rocas de granito que predominaban en otros macizos sino que aquí abundan las pizarras, y eso, curiosamente, cambia la dificultad a la hora de transitar por las aglomeraciones de piedras. Mientras pienso en esto, voy descendiendo hacia el fondo del valle.

Cruzo un par de riachuelos y continúo valle abajo siguiendo el curso de un torrente.

Pensaba que a medida que perdiera altitud disminuiría la fuerza del viento, pero el valle es estrecho y actúa como un embudo, canalizándolo, por lo que sigue soplando fuerte. Sigo avanzando y solo cuando estoy bastante más abajo y cruzo la línea de árboles empiezo a estar a resguardo del viento, que llega a resultar molesto. 

El sendero que voy siguiendo desemboca en una pista en un paraje conocido como granjas de Viadós, donde hay una serie de construcciones para el ganado y el refugio del mismo nombre. El refugio ha cerrado hace unos días porque ha terminado la temporada de verano, pero igualmente paro al lado a comerme el bocadillo que me habían preparado en Estós. El entorno es espectacular, con el macizo del Posets enfrente, y por ello es un punto de partida habitual para ascender a este y a otros tresmiles de la zona.

Tras la pausa, continúo descendiendo un poco más por un sendero que ataja algunas curvas de la pista de acceso a Viadós, paso por un pequeño camping también cerrado y, poco después, inicio el ascenso al Collado de Urdiceto, el segundo del día. Coincido en algunos tramos con señalizaciones de un Camino de Santiago.

La subida va combinando tramos de pista forestal con otros de sendero y es fácil y agradable. Va atravesando bosques y zonas de pastos, y también cruza junto a varias cabañas de pastores a las que nadie ha escrito ninguna canción.

Aunque el terreno es mucho más cómodo que el de los collados de los días anteriores no deja de ser un ascenso a un gran puerto, y los últimos kilómetros se hacen duros. 

Paso por un refugio libre y corono finalmente el Collado de Urdiceto, de 2.315 metros de altitud, ¡por hoy no hay que subir más!

Desde el Collado empiezo a bajar por un sendero pedregoso que luego conecta con una pista forestal. El valle es precioso y es un descenso fácil. Más tarde, en un lugar resguardado del viento, junto a una pequeña central hidroeléctrica, paro a comer el resto del picnic que traía del refugio de Estós. Poco después me cruzo con un senderista en ascenso con una mochila enorme, creo que yo sería incapaz de hacer el GR11 con una carga así…

El descenso se hace monótono, pero se agradece el circular por una pista así de fácil. Un par de horas después la pista desemboca en la carretera A-138, y menos de dos kilómetros circulando por el arcén de la carretera me dejan en Parzán, una pequeña aldea del municipio de Bielsa, donde termino la etapa.

Balance del día: 32,4 km y 1.589 m de desnivel positivo acumulado.

Puedes ver el track en Wikiloc aquí y ver el recorrido realizado en esta animación:

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