Inicio el Camino del Baztan junto a la catedral de Sainte–Marie de Bayona y desde ahí desciendo hasta la plaza de Les Halles, a la orilla del río Nive, donde paro a desayunar mientras a mi alrededor se acaban de instalar los puestos para el mercado semanal que se celebra aquí cada sábado. Cuando por fin abandono la ciudad no me separo de la orilla del río, ya que el itinerario sigue durante catorce kilómetros el Chemin de Halage o “camino de sirga” del Nive. En el límite del casco urbano un cartel en bastante mal estado recuerda los tres itinerarios jacobeos que parten de aquí.

Cuando llevo andados aproximadamente tres kilómetros encuentro el desvío para seguir por la costa hacia Irún, que es el que se toma si se pretende continuar por el Camino del Norte o bien por el Camino Vasco del Interior. Yo prosigo por la orilla del río.

El origen del camino de sirga proviene de los antiguos senderos paralelos a los cauces de los ríos que se utilizaban para que mulas u otros animales arrastraran contracorriente las barcazas cargadas de mercancías, en la época en que ésta era una forma habitual de transporte. En la actualidad es un sendero asfaltado utilizado por ciclistas, runners, pescadores y paseantes. Es prácticamente llano y tan fácil de recorrer que al final resulta algo monótono…

En el kilómetro trece de la etapa me alejo definitivamente del Nive para entrar en Ustaritz. El cielo estaba nublado desde que he salido de Bayona y ahora cae una lluvia finísima, un chirimiri, que por el momento no resulta ni siquiera molesto. Aprovecho el paso por Ustaritz para desayunar.

A la salida de la localidad el camino que continúa hacia Saint Jean Pied-de-Port regresa a orillas del Nive, que de hecho es el río que pasa por esta población, principal punto de partida del Camino Francés fuera de Galicia, mientras que el Camino del Baztan, por el que voy yo, se aleja definitivamente de su curso. Enseguida abandono el asfalto por un sendero tan cubierto de maleza que es muy fácil pasar de largo, como me ha ocurrido a mí.
Este sendero es el primer tramo sin asfalto desde que he salido de Bayona, pero no dura mucho y enseguida desemboca en una carretera local que asciende suavemente hasta pasar por una zona urbanizada, que es algún barrio perteneciente todavía a Ustaritz.

Después de cruzar este núcleo continúo por asfalto hasta que, pasada una granja, tomo una pista a través de un bosque. El camino tiene tramos embarrados, pero creo que desde que he salido de Bayona es el más bonito que he pasado.

Tras el bosque, la pista continúa recorriendo suaves colinas verdes con pastos para el ganado y zonas cultivadas. El paisaje es cada vez más montañoso a medida que me alejo de la costa y me acerco al Pirineo, aunque es el extremo de la cordillera, cerca ya del Cantábrico, y las montañas no alcanzan altitudes excesivamente elevadas.

A medida que avanzo voy pasando junto a campos donde pasta el ganado. Además de vacas y ovejas me llaman la atención los caballos, enormes y con unas patas particularmente gruesas, y que probablemente pertenezcan a la raza conocida como «Caballo de Monte del País Vasco»

La pista desemboca finalmente en una carretera local que me va acercando a Souraïde. Esta población se toma generalmente como final de la etapa desde Bayona, aunque como no dispone de albergue muchos peregrinos eligen la cercana Espelette, alejada dos kilómetros del camino, para terminar la etapa, ya que ahí si hay un albergue en el que pernoctar. Yo no paro en ninguna de las dos ya que he decidido alargar la etapa, así que continúo por una pista asfaltada por la que inicio el único ascenso de cierta importancia del día. Poco más de un kilómetro después llego a un cruce de carreteras marcado como Col de Pinodieta, que aunque sea oficialmente un “col” o collado, no es el punto más alto sino que hay que seguir subiendo.

La ruta continúa ascendiendo durante un par de kilómetros más por una pista de tierra desde la que se contemplan vistas preciosas de los montes circundantes, hasta llegar a un collado “sin nombre” desde el que, ahora si, se empieza a bajar. El ascenso han sido apenas 250 metros de desnivel positivo en unos tres kilómetros.

Un sendero entre helechos con mucho barro desciende en dirección Ainhoa, que se divisa desde lejos al fondo del valle.

Ainhoa es una población de casas blancas y ventanas rojas muy pintorescas, considerado uno de los pueblos más bonitos de Francia. Su calle principal es particularmente interesante, con casas que se remontan al siglo XII.
Aprovecho para parar a comer, y tengo la ocasión de probar el boudin, algo parecido a una morcilla que es una especialidad de la zona. Y de postre el gâteau basque, también típico de la región.

Al salir de Ainhoa una pista forestal me va a acercando a la frontera y en un par de kilómetros llego a Dantxaria, el último núcleo francés por el que pasaré en este camino. Cruzo frente al edificio de la antigua aduana, ahora abandonada, y entro en Navarra.
Una vez en España, se atraviesa una zona bautizada como Dantxarinea, repleta de supermercados, bazares, gasolineras y estancos, dirigidos al público francés, ya que los precios en este lado son más bajos que en el país vecino. Pronto encuentro la primera flecha amarilla, enorme, y la siguiente, y otra… contraste absoluto con la discreta señalización de los Caminos de Santiago en Francia, donde no hay flechas y solo pequeños adhesivos colocados únicamente en cruces o puntos donde claramente puede haber confusión en el itinerario a seguir.

Cruzo este caos de asfalto y cemento, en el que he contado como mínimo diez gasolineras seguidas, y pronto recupero la tranquilidad. Luego abandono el asfalto por un camino embarrado y, serpenteando de nuevo entre colinas verdes, llego a Urdax, donde finalizo la etapa.

Urdax es una preciosa villa nacida en torno al Monasterio de San Salvador, del siglo IX, usado desde la Edad Media como hospital de peregrinos y uno de los elementos claves que permiten corroborar que la ruta entre Bayona y Pamplona por el valle del Baztan tiene una tradición histórica como camino de peregrinación a Santiago. La población cuenta, además, con varias mansiones suntuosas construidas por indianos que hicieron fortuna en América. Aquí finalizo esta primera etapa, pocos minutos antes de que empiece a llover de forma intensa. Me he librado por los pelos…

Balance del día: 38,0 km y 597 m de desnivel positivo acumulado.
Puedes obtener el track en Wikiloc aquí y ver el recorrido realizado en esta animación: