De Cap de Creus a Fisterra en BTT: día 15, de León a Rabanal del Camino (14/05/2022)

Antes de salir de León se pasa por la plaza de San Marcos, donde está el impresionante monasterio del mismo nombre que fue antiguo hospital de peregrinos, reconvertido hoy día en hotel. Aquí se separan el Camino Francés del Camino del Salvador que, tras cruzar la Cordillera Cantábrica por el puerto de Pajares, lleva hasta Oviedo y que hice en bici con mi hijo Pol en el verano de 2019. Es el camino de Santiago menos ciclable y por lo tanto más duro de hacer en bicicleta de todos los que conozco.

Pero hoy no voy hacía Oviedo, al norte, sino en dirección oeste, hacia Galicia. La salida de León es uno de los peores tramos del Camino Francés. Las primeras poblaciones que se cruzan, Trobajo del Camino y La Virgen del Camino son un continuo urbano con la capital y hasta hace poco se cruzaban por una calle-carretera con mucho tráfico. Hoy descubro que ha mejorado respecto a la última vez que pasé y ahora hay un carril-bici que simplifica enormemente el paso por esta zona. Un acierto.

Después tomo la variante de Villar de Mazarife que me aleja definitivamente de las zonas más urbanizadas e industrializadas y me lleva por una pista de tierra mucho más interesante a través del páramo.

A partir de Villar de Mazarife continúo por tramos de carreteras locales y otros de pistas a través de zonas agrícolas. Como viene siendo habitual desde que salí de Burgos hay muchísimos peregrinos, tanto a pie como en bicicleta. Además, según un estudio no muy riguroso basándome en el acento con el que responden cuando les adelanto y les digo el tradicional “¡buen camino!”, yo diría que un 75% son extranjeros. Hay muchos franceses, italianos y alemanes, pero también americanos y coreanos, que tras dos años de restricciones para viajar a Europa han vuelto al camino.

Cuando empezaban a caer algunas gotas llego a Hospital de Órbigo tras cruzar el larguísimo Puente del Paso Honroso, de 19 arcos y origen medieval, cuando el río era mucho más ancho y caudaloso antes de la construcción aguas arriba del embalse de Barrios de Luna. Aprovecho para parar a comer y cuando me pongo de nuevo en marcha ya está lloviendo más intensamente y la previsión es que lo haga durante un par de horas. Así que, por primera vez en este camino, me visto para la lluvia con el pantalón y la chaqueta impermeables y los cubrezapatos. Aunque en los primeros días tuve momentos de lluvia siempre fue ligera y breve y no llegué a tener que equiparme.

Bajo la lluvia tomo la variante que a la salida de Hospital de Órbigo se aleja de la nacional y pasa por una zona más montañosa, entre bosques y campos de cultivo.

En este recorrido paso por la peculiar morada de David, bautizada como “la casa de los Dioses”. En mi primer camino, en 2013, ya paré a hablar con él. En un lugar aislado, en una casa prácticamente en ruinas y sin electricidad, David había decidido instalarse a vivir y ofrecer lo poco que tenía a los peregrinos que pasaban por allí. En aquel entonces estaba empezando esta nueva vida. Hoy, nueve años después, sigue ahí y el sitio ha cambiado bastante, aunque continúa siendo una vida peculiar y durísima. Hablamos un rato ya que además resulta que David es de Premià de Dalt, un pueblo de Barcelona muy cercano al mío. En el Camino de Santiago abundan esta clase de personas que, cada uno a su manera y por motivos diferentes, decidieron un día cambiar radicalmente de vida y empezar una nueva existencia muy lejos de lo convencional.

Poco después llego a la Cruz de Santo Toribio desde la que ya se divisa Astorga y a la que desciendo rápidamente.

Astorga era Asturica Augusta, la localidad a la que se dirigían muchas de las vías romanas por las que he transitado en estos días pasados. Un cruce importante de caminos durante siglos, donde también finalizaban las calzadas romanas provenientes del sur de la península, como la conocida Vía de la Plata. Pero en la actualidad, aunque evidentemente quedan restos romanos, sus dos monumentos más destacados son de épocas más recientes, la catedral, construida entre los siglos XV y XVIII, y el palacio episcopal, obra modernista de Gaudí.

Aprovecho el paso por la ciudad para quitarme la equipación impermeable ya que había parado de llover y, de hecho, el resto del día ha salido el sol.

Pasado Astorga el paisaje cambia y va haciéndose cada vez más montañoso. Las grandes llanuras de la meseta van quedando definitivamente atrás mientras asciendo de forma suave pero constante durante los siguientes veinte kilómetros en dirección a los Montes de León, que he de cruzar mañana.

Rabanal del Camino, donde termino la etapa, es un pueblo montañés de casas de piedra y un ejemplo de localidad rescatada del olvido gracias al auge del Camino de Santiago en los últimos veinte años. Lo que hubiera acabado probablemente en despoblación y abandono es ahora un núcleo con no solo albergues sino hostales, casas de turismo rural, restaurantes y tiendas, todo construido de forma respetuosa e integrada en el entorno. Una forma beneficiosa de turismo.

Balance del día: 76,1 km y 750 m de desnivel positivo acumulado.

Puedes obtener el track en Wikiloc aquí y ver el recorrido realizado en esta animación:

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