Camí de Sant Jaume a pie: etapa 3, de Bàscara a Girona (03/04/2021)

Abandono el recinto amurallado de Bàscara por el portal de Girona y encuentro un panel informativo que presenta dos alternativas señalizadas para la etapa de hoy, una por Viladasens y otra por Vilademuls. Las dos son muy similares y atraviesan el mismo tipo de paisaje rural y pequeños pueblos agrícolas y ganaderos, aunque una es algo más larga que la otra (28,4 km por Vilademuls y 33,1 km por Viladasens). Realmente no tengo criterio para elegir una u otra y, casi al azar, acabo tomando la de Viladasens, la más larga, que parece ser la más habitual.

En cuanto dejo atrás el pueblo el asfalto da paso a una pista agrícola que me lleva a través de campos de colza florecidos con su característico y vistoso color amarillo.

Paso una enorme masía aparentemente abandonada y empieza una ligera subida a través de un pinar. En cuanto finaliza el ascenso ya se divisa a corta distancia el próximo pueblo, Orriols.

Orriols es un pequeño núcleo rural bien conservado cuyo edificio más notable es su antiguo castillo, ahora reconvertido en un hotel de lujo. Podría ser un final de etapa en lugar de Bàscara, permitiendo dividir la distancia entre Figueres y Girona en dos etapas de 21,2 y 28,9 km en lugar de un día de 17 y otro de 33,1, aunque no es el tipo de hotel que suelen frecuentar los peregrinos del Camino de Santiago…

Pasado el pueblo continúo por pistas agrícolas que serpentean entre campos de cultivo y que en algunos momento se combinan con tramos por carreteras locales. De vez en cuando se atraviesan pequeñas zonas de bosque.

Tras uno de esos tramos de bosque se llega a la pequeña ermita de La Mora, rodeada de olivos.

Desde la ermita en apenas un kilómetro llego a Viladasens, donde paro un rato a descansar y tomar un café.

El tramo siguiente hasta Cervià de Ter sigue la misma tónica. El paisaje es precioso, el camino es bueno y, en general, es un recorrido plácido, fácil y muy agradable. Solo las profundas roderas de los tractores en la pista nos alertan de que el terreno debe ser fácilmente embarrable y el recorrido podría complicarse mucho en caso de lluvia.

Paso por Cervià de Ter, otro más de los pueblecitos pintorescos de esta etapa, con un monasterio a la entrada y una zona antigua medieval con restos de las antiguas murallas que la rodeaban.

Poco después de Cervià de Ter la ruta se acerca a la orilla de este rio, el Ter, cuyo curso seguiremos a partir de ahora hasta el final de la etapa en la ciudad de Girona. El Camino de Santiago coincide en parte con la Ruta del Ter, un itinerario señalizado de unos 225 km desde el nacimiento del rio en Ulldeter hasta su desembocadura en la Gola del Ter, no demasiado lejos de aquí.

El paisaje en esta segunda mitad del día cambia completamente con vegetación de ribera como unos chopos altísimos. En este tramo el camino pasa por delante de Medinyà, sin entrar en la población, pero yo cruzo el puente por encima de la autopista que me separa del pueblo para buscar un bar donde comer algo. Encuentro uno enseguida y me como un bocadillo de butifarra buenísimo. Después vuelvo a cruzar el puente y sigo la ruta marcada. Justamente en este puente de Medinyà es donde se juntan las dos rutas que se nos habían presentado a la salida de Bàscara, la que pasa por Viladasens que he seguido yo y la alternativa por Vilademuls.

Esta Ruta del Ter es particularmente popular para hacer en bicicleta y en el tramo en el que coincidimos me he cruzado con varios grupos. Un kilómetro aproximadamente antes de llegar a Sarrià de Ter ambas rutas, el Camí de Sant Jaume y la Ruta del Ter, se alejan momentáneamente de la orilla del rio y avanzan por un estrecho andadero junto a la antigua carretera N-II. Este tramo es el peor desde que empecé el Camí de Sant Jaume: una carretera ruidosa con mucho tráfico, basura en el camino, una zona industrial decrépita, mal olor… lo tiene todo. Afortunadamente es corto y en cuanto empieza el casco urbano de Sarrià de Ter veo que el ayuntamiento ha tenido la deferencia de marcar todo el recorrido por el municipio con vieiras en el pavimento.

Este pueblo ha sido de siempre un lugar de paso, ya que por él transcurría la Via Augusta romana, además del Camino de Santiago y del Camino Real, nombre dado en la Edad Media a las vías principales de comunicación. Al final del municipio se llega a un puente sobre el Ter, en el mismo lugar en el que ya en tiempo de los romanos se alzaba el llamado Pons Maior. Con una historia compleja de guerras y riadas, el puente ha sido destruido y reconstruido varias veces a lo largo de la historia. El de piedra que estaba en pie desde la Edad Media fue volado en febrero de 1939 durante la Guerra Civil española y remplazado después de la contienda por el que ahora cruzamos.

Una vez cruzado el rio ya estamos en Girona, en el barrio de Pont Major, todavía muy lejos del centro de la ciudad. A partir de aquí la señalización del Camí de Sant Jaume prácticamente desaparece, pero no tiene pérdida. Hay que seguir todo el rato la carretera en línea recta, aunque vaya cambiando de nombre. Primero es la calle Pont Major, después el paseo Sant Joan Bosco y más tarde la calle de Pedret, pero fundamentalmente cada una es la continuación de la otra, van siempre paralelas al rio Ter (aunque no lo veamos porque está detrás de las casas de nuestra derecha) y nos llevan claramente hacia el centro de la ciudad. Siempre recto pasamos por una pequeña zona comercial e industrial y la propia continuación de la calle por la que venimos se convierte en un paseo junto un rio, el Onyar. Lo seguimos hasta llegar a una rotonda en la que hay una columna de piedra con inscripciones. Es la llamada Columna de la Historia de Girona, y en ella hay escritas las efemérides, los personajes ilustres y los acontecimientos fundamentales de la historia de la ciudad.

En este punto tenemos 2 opciones. A nuestra derecha tenemos un puente para cruzar el rio, el Pont de Pedret. Las indicaciones oficiales del Camí de Sant Jaume nos señalan que crucemos el puente para seguir la ruta. Si lo hacemos, pasaremos por el Parque de la Devesa bordeando la ciudad y saldremos de ella en dirección a Salt, el siguiente pueblo. Pero si lo hacemos no habremos siquiera pisado el casco histórico de Girona, lo cual me parece absurdo. No entiendo como se ha señalizado el Camí de Sant Jaume sin cruzar el centro de la ciudad como en cualquier otro Camino de Santiago: sería como rodear por fuera Burgos o León en el Camino Francés, o Cáceres o Salamanca en la Vía de la Plata, o Lugo en el Camino Primitivo o tantas otras grandes ciudades con zonas históricas interesantísimas que hay en todos los itinerarios jacobeos.

Así que mejor la segunda opción: giramos a la izquierda, pasando junto a la columna de piedra, pasamos bajo las vías del tren y enfilamos la calle Bellaire hacia el centro de la ciudad. Subiendo Bellaire la segunda calle a la derecha, llamada Pujada del Rei Martí, nos adentra en el casco antiguo y nos lleva directamente a la plaza de la Catedral, a los pies de las escaleras que ascienden a la puerta principal del templo.

Y es aquí, en la plaza de la Catedral, donde doy por terminada la etapa y lo celebro tomándome una cerveza bien fresquita en una terraza.

Y una vez descansados ya solo queda callejear un poco por el centro de Girona, uno de los núcleos medievales mejor conservados de toda Europa.

Y no perderse la vista de la ciudad desde los puentes sobre el rio Onyar, la estampa más típica de Girona.

Balance del día: 32,8 km con 265 m de desnivel positivo acumulado.
Tiempo en movimiento 5 h 41’ y tiempo total 7 h 49’
Puedes ver el track en Wikiloc aqui

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